[Las fotografías de paisajes y de fauna que aparecen en este Blog (realizadas mediante la técnica del cutrescoping) y los textos que las acompañan están hechos por mi, a menos que se diga lo contrario.

Puedes utilizar las imágenes y hacer referencia a los textos libremente, pero siempre citando la fuente y al autor. Gracias]


Latido Jondo

Cerradas manchas de monte en las sierras de Andújar... apreturas y riscales en Despeñaperros... soledades boscosas y remotas en Hornachuelos... cantos de colirrojo real en los frescos castañares en la Sierra de Aracena... ríos que serpentean entre hondos barrancos cordobeses... robledales donde termina Andalucía... el morir alomado y llano de la Sierra en el extremo norte de Sevilla... bellotas que se caen de las encinas... callejas de pueblos blancos donde cantan las golondrinas... olor a pasto mojado cuando suena la berrea... cigüeñas negras sobre el murmullo de las aguas... bruscos picados de águilas reales... croar de sapos y ranitas en la noche... chillidos de matanza en las frías mañana de invierno... el paso elástico del lince bajo la valla... manto florido de dehesas en primavera.... agostaero de pastos en verano...

Si yo fuera bicho, Sierra Morena sería mi área de campeo. En este blog pretendo compartir con vosotros algunos de los momentos camperos que vivo tanto en esta zona -a retazos salvaje y honda, a retazos domesticada y suave- de Andalucía como en otros variopintos parajes naturales, a veces alejados de la Sierra pero que también forman parte de mi área de dispersión....o a los cuales llego con carácter divagante o accidental....


Bienvenidos!

16 de abril de 2014

La estrella del castañar


En la porción de Sierra Morena que cae dentro de la provincia de Huelva existen unas 5.000 hectáreas de castañar, lo que la convierte en la zona de mayor presencia de Castanea sativa de Andalucía. No obstante, no es mi intención ahora extenderme hablando de nuestros castañares, ya que pretendo hacerlo del modo adecuado en otra ocasión. Hoy el protagonista de este blog es un pajarillo que vive a caballo entre el Sahel y los bosques europeos, y cuyo avistamiento me trae siempre recuerdos de mis comienzos pajariles. Una avecilla que anida en las formaciones boscosas más características de mi tierra, aprovechando un singular hábitat natural aunque de origen antrópico, si es que puede admitírseme esta paradoja. Y es que, en la Sierra de Aracena, los castaños y el colirrojo real van de la mano para dibujar una de las estampas silvestres más genuinas de esta comarca del norte onubense.

Como un pequeño rey, el colirrojo real controla su diminuto reino desde posaderos estratégicos.
P.N. Sierra de Aracena y Picos de Aroche, Abril 2014
El colirrojo real Phoenicurus phoenicurus, ave común en gran parte de Europa, vio caer en picado sus poblaciones en los años 60-90 del siglo XX, aunque en los últimos tiempos parece que está registrando un ligero incremento. No obstante, a raíz de los estudios sobre su declive poblacional en España, el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas (y el Andaluz, por ende) lo ampara en la categoría de “Vulnerable a la extinción”. Es decir, desde un punto de vista conservacionista y legal nuestros colirrojos reales son tan “importantes” como nuestras águilas perdiceras o nuestros buitres negros.

La técnica de caza del colirrojo real consiste en otear el suelo para, una vez localizado
el  presunto almuerzo, dejarse caer velozmente sobre él. Sierra de Aracena, Abril 2014
En Andalucía hay pocas poblaciones reproductoras de esta especie. Si bien hay diversos datos de cría en hasta 6 provincias, sólo forma núcleos de cierta entidad y llega a ser relativamente frecuente en determinadas áreas de Huelva, Málaga y Jaén. Y, de todas ellas, la población más nutrida es la del Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche, que tiene continuación por otras áreas contiguas de Sierra Morena occidental (sur de Badajoz y, en mucha menor cuantía, P.N. Sierra Norte de Sevilla). Pero, ¿por qué la Sierra de Aracena alberga la principal población reproductora de colirrojo real de Andalucía?

Así de imponentes y viejos son los castaños onubenses. Sierra de Aracena, Abril 2014
La explicación la encontramos en la foto de aquí arriba. Esas casi 5.000 ha de castañar ya mencionadas están formadas, en su mayor parte, por árboles viejos. Muy viejos. Hay auténticos bosques aclarados de pies centenarios, llenos de agujeros y oquedades que los colirrojos reales (que son aves trogloditas) aprovechan para anidar. De modo que los castañares constituyen su principal bastión serrano, si bien también crían en alcornocales, dehesas, robledales, huertos de frutales, olivares maduros, e incluso en algunos pinares siempre que haya cajas-nido o muros de piedra con huecos. En otros lugares de Andalucía saca a su prole en pinares, en robledales y en los pinsapares de la Sierra de Las Nieves (siendo esta última, sin duda, una de las poblaciones más singulares de España). 

Típica estampa primaveral de los castañares andaluces de Sierra Morena occidental. Abril 2014
 Recuerdo cuando siendo un chaval cogía la bici y me hacía unos 30 km para plantarme en las mismas faldas boscosas por las que anduve hace unos días esta primavera, con el objetivo principal de regalarme la vista y el oído con las andanzas de los colirrojos reales. Por ello, ese canto con apariencia inconsistente e improvisada del que hacen gala los machos de colirrojo me resulta tan familiar, tan propio si puede decirse. Y, por ello, cada año por el mes de abril me gusta arrimarme a los castaños que -aún sin hojas- permiten disfrutar en condiciones de la belleza sin par de este pajarillo forestal. A los machos les encantan las bajeras de los árboles para posarse a emitir su canto y así atraer a las hembras, pero además ambos sexos utilizan estas ramas bajas como atalayas desde las que lanzarse al suelo para dar caza a los insectos que constituyen la base de su dieta. No obstante, son aves bastante nerviosas que cambian constantemente de posadero, moviéndose por sus pequeños territorios de modo más o menos concéntrico.

Cual pequeñas bolitas de fuego, los colis reales ponen el color a los castaños desnudos de hojas
en la primavera temprana. P.N. Sierra de Aracena y Picos de Aroche
Ahora, a mediados de abril, las peleas de machos están a la orden del día. Cantan, se escuchan unos a otros, se buscan, se lanzan a perseguir a vecinos rivales, y todos tratan de impresionar a las discretas hembras. Esta competencia, sin embargo, a veces se transforma en “algo más que amistad”: en algunas ocasiones se forman tríos reproductores formados por dos machos y una hembra (casos de cría cooperativa que yo mismo he podido registrar en estas sierras), y ya Alfredo Noval –gran enamorado y estudioso de esta especie- se hacía eco de casos de poliginia en los años 60 y 70. 

Silenciosas, pardas, discretas. Así son ellas.... 
Conforme avance la estación reproductora los machos irán haciéndose más silenciosos, de modo que con los primeros vuelos de los pollos apenas se escuchará ya su canto; entonces será el reclamo, un vibrante “tsuit-tectec”, el sonido que los delate entre el verde follaje de las hojas de castaño. Aunque esto dependerá de si el galán encuentra novia o no, pues es bastante habitual la existencia de machos que no consiguen emparejarse y que alargan sus expresiones canoras hasta bien entrado el verano. Lo que sí se mantiene todo el tiempo y en todos los ejemplares es el rápido meneo de su cola anaranjada, lo que le ha valido el nombre popular serrano de rabirrubia, ranitocandela o rabitochascua.

Los machos de colirrojo real presentan este espectacular plumaje en primavera.
Sierra de Aracena, Abril 2014
Allá por finales del mes de septiembre casi todos nos habrán dejado, tras haber puesto rumbo a sus cuarteles africanos de invernada vía Estrecho de Gibraltar. Algunos se registran en octubre e incluso principios de noviembre, si bien suele tratarse de ejemplares que vemos en migración, cuando son mucho más generalistas en cuanto a selección de hábitat se refiere. Pero ahora es tiempo de recibirles y darles la bienvenida como se merecen. Como lo que son: las estrellas del castañar.

3 comentarios:

  1. Es inevitable recordar a "la vieja tronca" que mostraba Félix rodríguez de la Fuente en sus documentales en la que se alojaban el lirón careto, la gineta, el mochuelo o el cárabo. Impresionantes castaños. El castañar en un buen firmamento en el que brillen esas estrellas.

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  2. Acabo de descubrir tu blog y me ha gustado mucho. Aquí me quedo para seguir aprendiendo.

    Un saludo.

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  3. Ya vi esta entrada el otro día en el móvil pero en el ordenador las fotos de cutrescoping pierden su adjetivo y lucen tremendas tío ;-)
    El texto, muy guapo, ya casi ne acordaba de Alfredo Noval!

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