[Las fotografías de paisajes y de fauna que aparecen en este Blog (realizadas mediante la técnica del cutrescoping) y los textos que las acompañan están hechos por mi, a menos que se diga lo contrario.

Puedes utilizar las imágenes y hacer referencia a los textos libremente, pero siempre citando la fuente y al autor. Gracias]


Latido Jondo

Cerradas manchas de monte en las sierras de Andújar... apreturas y riscales en Despeñaperros... soledades boscosas y remotas en Hornachuelos... cantos de colirrojo real en los frescos castañares en la Sierra de Aracena... ríos que serpentean entre hondos barrancos cordobeses... robledales donde termina Andalucía... el morir alomado y llano de la Sierra en el extremo norte de Sevilla... bellotas que se caen de las encinas... callejas de pueblos blancos donde cantan las golondrinas... olor a pasto mojado cuando suena la berrea... cigüeñas negras sobre el murmullo de las aguas... bruscos picados de águilas reales... croar de sapos y ranitas en la noche... chillidos de matanza en las frías mañana de invierno... el paso elástico del lince bajo la valla... manto florido de dehesas en primavera.... agostaero de pastos en verano...

Si yo fuera bicho, Sierra Morena sería mi área de campeo. En este blog pretendo compartir con vosotros algunos de los momentos camperos que vivo tanto en esta zona -a retazos salvaje y honda, a retazos domesticada y suave- de Andalucía como en otros variopintos parajes naturales, a veces alejados de la Sierra pero que también forman parte de mi área de dispersión....o a los cuales llego con carácter divagante o accidental....


Bienvenidos!

7 de abril de 2014

Al agua sapos

En la Naturaleza mediterránea abundan los pequeños fenómenos que se producen sólo en momentos concretos del ciclo anual. Sin embargo, y a diferencia de la notoriedad de ciertos eventos que hacen nuestras delicias -como el cortejo de las grandes águilas, la floración de las orquídeas o la otoñada en los bosques caducifolios-, es la discreción lo que impera en la mayoría de los casos. Eso los hace más complicados de palpar, pero no por ello los convierte en menos interesantes.

Este machito de sapo común fue quien me hizo pensar en escribir esta entrada.
Sierra Morena, marzo 2014
Un ejemplo es el celo de uno de nuestros más extendidos anfibios. Escurridizos y de hábitos nocturnos y terrestres, en las últimas semanas de invierno y las primeras de la primavera es cuando los sapos comunes Bufo bufo se vuelven más conspicuos. A ello contribuyen varios factores: su actividad diurna aumenta, realizan desplazamientos por tierra que llegan a ser largos, se concentran en determinados puntos y emiten su canto con cierta frecuencia. Y es que el amor está llamando estos días a la puerta de los sapos comunes.

En sus sitios de puesta, el sapo común tiene vecinos como el galápago leproso.
Sierra Morena Cordobesa, marzo 2010
En Sierra Morena es, sobre todo, en marzo y principios de abril cuando los sapos “se desentierran” de debajo de los troncones caídos, la hojarasca, la tierra y las piedras que constituyen sus refugios diurnos. Lo hacen para salir en busca sus lugares de reproducción. Dice la bibliografía que este longevo animal es muy fiel a sus sitios de cría, volviendo cada ejemplar año tras año al mismo sitio para procrear. De ahí que sea en estas fechas (junto a las noches húmedas y lluviosas de otoño) cuando más habitual resulta topárselo en sendas, prados y caminos. 

Sapo común en pleno desplazamiento diurno por un prado de Sierra Morena de Jaén. Abril 2011

Pero… ¿a dónde van? A diferencia de algunos de sus parientes (como el sapo corredor), el sapo común no busca pequeños aguazales temporales ni “charcos cuneteros” para poner los huevos. En Sierra Morena lo que quiere son, principalmente, arroyos y ríos de aguas limpias con pozas tranquilas en las que abunde la vegetación herbácea y arbustiva; no obstante, tampoco es raro que se adentre en pantanetas o pequeños embalses con follaje en las orillas. Hacia este tipo de lugares se encaminan en primer lugar los machos, reconocibles por ser más pequeños y estilizados, para tomar posiciones y esperar a las hembras. Confían en atraerlas valiéndose de ese canto que les caracteriza, y que por su corta estrofa, tono grave y bajo volumen es poco audible; nada que ver con los coros chicharreros de las ranitas meridionales ni con el runrún infatigable de los sapos corredores, por ejemplo.

Uno de los más interesantes ríos de Sierra Morena Sevillana, la rivera de Ciudadeja,
alberga concentraciones de sapos en el mes de marzo

Una vez las hembras llegan al arroyo suele haber mucha competencia entre machos para poder aparearse. Todos intentan abrazar a las féminas en busca del ansiado amplexo axilar, para el cual han desarrollado duras callosidades de color negro en los dedos, perfectamente visibles en las fechas de celo.

Por tanto, estos días son perfectos en nuestra tierra para tratar de ver al sapo común. Basta con pasear por remansos de cursos de agua bien conservados, atendiendo al movimiento en el agua y aguzando el oído. Sin embargo, para desgracia de los sapos no sólo los humanos con buenas intenciones somos conscientes de ello... 

La rivera de Cala, en el P.N. Sierra de Aracena y Picos de Aroche, es muy querenciosa
para los sapos comunes a la hora de criar
Aún hay pocos peces en los cauces de media montaña, y por ello las nutrias Lutra lutra no están dispuestas a dejar pasar esta oportunidad de darse un festín fácil…. Ahora bien, los sapos poseen glándulas que exudan una sustancia tóxica (irritante para las mucosas) con la que recubren su cuerpo, buscando el efecto disuasorio en los depredadores. Pero a la nutria pocos le ganan en inteligencia, así que el mustélido ha aprendido muy bien la manera de dar buena cuenta de estos anfibios: valiéndose de sus manos y dientes los raja por el vientre y voltea su piel como si se tratara de un guante, consumiendo así la carne y dejando enteras la cabeza, la piel y a veces las vísceras. Este proceder también lo siguen otras especies, como el turón.

El modus operandi de este "crimen bufónido" delata rápidamente a su culpable.
La nutria cenó anoche carpaccio de sapo...
El resultado de esta silenciosa masacre llega a ser bastante tétrico, pues en ocasiones son decenas los pellejos cadavéricos de sapos que jalonan pozas y remansos. Pero no hay que olvidar que es ley de vida, y que se trata de un hecho natural de predación de una especie autóctona por parte de otra especie autóctona, ambas de gran relevancia en nuestros ecosistemas fluviales. 
¡Os animo a salir a disfrutar de este pequeño espectáculo natural que está teniendo lugar estas semanas ante nuestros ojos!
Restos de varios sapos comunes depredados por la nutria en un río de Sierra Morena. Marzo 2014.

1 comentario:

  1. Buenísima entrada como es tu costumbre. Me acuerdo leer con asombro de este costumbre de las nutrias de "desguantar" a los sapos cuando traducía tus guías.

    abrazos
    Dave & Sam

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