[Las fotografías de paisajes y de fauna que aparecen en este Blog (realizadas mediante la técnica del cutrescoping) y los textos que las acompañan están hechos por mi, a menos que se diga lo contrario.

Puedes utilizar las imágenes y hacer referencia a los textos libremente, pero siempre citando la fuente y al autor. Gracias]


Latido Jondo

Cerradas manchas de monte en las sierras de Andújar... apreturas y riscales en Despeñaperros... soledades boscosas y remotas en Hornachuelos... cantos de colirrojo real en los frescos castañares en la Sierra de Aracena... ríos que serpentean entre hondos barrancos cordobeses... robledales donde termina Andalucía... el morir alomado y llano de la Sierra en el extremo norte de Sevilla... bellotas que se caen de las encinas... callejas de pueblos blancos donde cantan las golondrinas... olor a pasto mojado cuando suena la berrea... cigüeñas negras sobre el murmullo de las aguas... bruscos picados de águilas reales... croar de sapos y ranitas en la noche... chillidos de matanza en las frías mañana de invierno... el paso elástico del lince bajo la valla... manto florido de dehesas en primavera.... agostaero de pastos en verano...

Si yo fuera bicho, Sierra Morena sería mi área de campeo. En este blog pretendo compartir con vosotros algunos de los momentos camperos que vivo tanto en esta zona -a retazos salvaje y honda, a retazos domesticada y suave- de Andalucía como en otros variopintos parajes naturales, a veces alejados de la Sierra pero que también forman parte de mi área de dispersión....o a los cuales llego con carácter divagante o accidental....


Bienvenidos!

29 de septiembre de 2013

Festivales del águila imperial en Sierra Morena

 
Como algunos seguidores de esta ciberpaginucha sabéis, durante la semana que hoy acaba se celebró en Montoro el "Festival del Águila Imperial", que organizan SEO/Birdlife y Fundación Biodiversidad a través del programa Alzando el Vuelo en las regiones con presencia de la especie. Como desde ADIT-Sierra Morena y el Proyecto Aves de Sierra Morena hemos colaborado en la organización, pasé gran parte de la semana en ese bonito pueblo cordobés.
 
Montaje de distintas fotos de una de las águilas imperiales adultas que vimos en Sierra Morena
 
 Pero hoy no quiero hablar de gente ni de actos, sino de bichos. Por eso os contaré cómo se dio el “otro” festival del águila imperial…. El que viví con mi compi Nicasio el lunes tras terminar el acto de presentación del Festival. La cosa no pudo empezar mejor, ya que saliendo por la puerta del instituto Santos Isasa reparé en que teníamos sobre nuestras cabezas un pájaro cicleando…. Era nada menos que un alimoche adulto, que parecía entretenerse en la contemplación de Montoro y del meandro del Guadalquivir (Monumento Natural protegido) desde los aires antes de proseguir su periplo migratorio.
 
Embalse del Arenoso, cola del arroyo Arenosillo. Sierra de Montoro

Enfilamos la subida a la Sierra de Montoro, entre paisajes que se muestran aún plenamente veraniegos pero no por ello con poca vida. Un grupo nutrido de abejarucos pasó cerca de nosotros (¿serán mis últimos del año?), las currucas cabecinegras matraqueaban en los retazos de jara, algunos banditos de perdices apeonaban junto al camino y desde los olivares nos llegaba el reclamo otoñal del carbonero común.
 
Paisaje del LIC "Suroeste de la Sierra de Cardeña-Montoro"

En una nueva parada escuchamos un par de ciervos que no vimos por hallarse escondidos en un pinar, a la par que un ratonero sobrevolaba la zona. Sin embargo, el gran momento iba a llegar en el siguiente alto, donde nos entretuvimos unos tres cuartos de hora…. Y es que comenzamos viendo roscas de buitres leonados, pero al poco un familiar cac-cac-cac (que en esta ocasión no procedía de mi móvil…) nos hizo levantar la vista al cielo. Como estaba raso y azul, nos costó dar con la protagonista, pero finalmente ahí estaba: un águila imperial adulta picaba, cantaba y hacía escorados loopings en el aire, enfrascada en pleno celo otoñal o "falso celo". Aunque no llegó a ponerse muy cerca, la buena luz nos permitió deleitarnos con su negro plumaje y con las hombreras que caracterizan a este plumaje de la especie.
 
Los ciervos se encuentran ahora en plena berrea en Sierra Morena
Al rato la perdimos, si bien enseguida flipamos con su prima el águila real, ya que un ejemplar subadulto salió como de la nada casi delante de nuestras narices, remontando una corriente térmica a muy corta distancia y dejándose guipar con todo lujo de detalles…  Tras subir lo suficiente, se lanzó rumbo sur hacia los cerros cuajados de olivos del pie de la sierra, o quizá hacia la campiña, imagino que en busca de algún conejo que echarse al buche.
 
Valle del río Arenoso, en las estribaciones del P.N. Sierra de Cardeña-Montoro

Lo siguiente que vimos fue un leonado relativamente cercano que desplegaba sus patas. Se presentía la bajada a tierra, así que lo seguimos hasta que, efectivamente, se echó al suelo…pero tras una lomita, con lo cual no pudimos echarle el ojo a la carroñada que se estaba fraguando en aquellos parajes de la cuenca del arroyo Arenosillo. Sin embargo, sí que aparecieron dos buitres negros que nos deleitaron con su manera totalmente diferente de retratarse en la bajada a tierra: en lugar de desplegar las patas, esta especie levanta la cola, adquiriendo una característica postura a la vez que el animal va perdiendo altura.
 
La perdiz roja es uno de los grandes protagonistas alados de Sierra Morena

 Y de nuevo un cacareo. Otra vez a buscar en el cielo raso hasta dar con su emisor. Lo agudo del tono ya revelaba que esta imperial no sería un adulto; de hecho, resultó ser un damero muy guapo que se enseñoreaba sobre los montes de pinos y encinas, también con comportamiento de marcaje. En un momento dado, el adulto reapareció y los tuvimos juntos en el ocular del telescopio. ¡Todo un lujo!
 
Águila imperial con plumaje "damero"

Continuando la ruta llegó el turno de protagonismo para los ciervos, que a pesar de la canícula del mediodía berreaban por doquier en barrancos, bosques y dehesas. Vimos un buen macho rebozado en barro tras haberse dado un refrescante baño, unas cuantas ciervas y un águila calzada antes de encajarnos en Cardeña, pueblo vecino en el que repostamos a base del exquisito lechón de la tierra…. Y vuelta al campo después.
 
Un rincón de la Sierra de Andújar en un atardecer de final de verano

La recta final del día la vivimos en la Sierra de Andújar, vecino espacio natural en donde continuó el festival de águilas imperiales, en esta ocasión con un adulto muy cercano al que le vimos hasta las garras, bañado por una luz de caramelo… Y como colofón, la lista de plumajes se incrementó con un joven de este año, un pollo remolón que parece aún andar por su territorio sin ganas de emanciparse. A este también lo vimos muy bien durante largo rato.
 
Uno de los numerosos ciervos de los que disfrutamos el otro día en Sierra Morena centro-oriental

En estos días los venados se encuentran en el punto álgido de su época de celo, y por ello braman y berrean por doquier y a todas horas. No obstante es al atardecer cuando se activan más, momento en el cual los llegamos a tener muy cerca, viéndolos perseguirse, rascarse la cuerna en las bajeras de los acebuches, y gargantear como descosidos para hacer llegar su potente voz a lo más recóndito del valle.
 
Bramando de amor.....

Antes de irnos aún dio tiempo a degustar un jugoso plato ornitológico en forma de pollo del año de azor, cosa que no se ve todos los días. Me pasó por lo alto a corta distancia, como un rato antes lo habían hecho un águila calzada y una pareja de chovas piquirrojas. Varias decenas de golondrinas dáuricas se concentraron en una vaguada, poniendo punto y final a esta interesante jornada de campeo por Sierra Morena en los estertores del verano.
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