[Las fotografías de paisajes y de fauna que aparecen en este Blog (realizadas mediante la técnica del cutrescoping) y los textos que las acompañan están hechos por mi, a menos que se diga lo contrario.

Puedes utilizar las imágenes y hacer referencia a los textos libremente, pero siempre citando la fuente y al autor. Gracias]


Latido Jondo

Cerradas manchas de monte en las sierras de Andújar... apreturas y riscales en Despeñaperros... soledades boscosas y remotas en Hornachuelos... cantos de colirrojo real en los frescos castañares en la Sierra de Aracena... ríos que serpentean entre hondos barrancos cordobeses... robledales donde termina Andalucía... el morir alomado y llano de la Sierra en el extremo norte de Sevilla... bellotas que se caen de las encinas... callejas de pueblos blancos donde cantan las golondrinas... olor a pasto mojado cuando suena la berrea... cigüeñas negras sobre el murmullo de las aguas... bruscos picados de águilas reales... croar de sapos y ranitas en la noche... chillidos de matanza en las frías mañana de invierno... el paso elástico del lince bajo la valla... manto florido de dehesas en primavera.... agostaero de pastos en verano...

Si yo fuera bicho, Sierra Morena sería mi área de campeo. En este blog pretendo compartir con vosotros algunos de los momentos camperos que vivo tanto en esta zona -a retazos salvaje y honda, a retazos domesticada y suave- de Andalucía como en otros variopintos parajes naturales, a veces alejados de la Sierra pero que también forman parte de mi área de dispersión....o a los cuales llego con carácter divagante o accidental....


Bienvenidos!

24 de diciembre de 2012

Sierra Norte de Sevilla: fauna a tutiplén

 

Bonito ejemplar de nutria en en Parque Natural Sierra Norte de Sevilla

 En mi opinión –que no es la de un experto, pero está basada en experiencias de campo– hay dos épocas buenas en el año para observar nutrias: las últimas semanas del estío, cuando los ríos serranos apenas corren o son una sucesión de pozas; y, por otro lado, los días cortos de invierno. Así que aprovechando que acabamos de inaugurar la llamada estación fría, decidí probar suerte ayer en uno de los ríos de Sierra Morena occidental en los que mejores experiencias previas había tenido con estos fascinantes animales; no en vano, la rivera de Cala tiene nutrias en casi la totalidad de kilómetros de su discurrir, siendo además rica en peces (ya hablé de las nutrias de este sitio en el blog). Antes de salir el sol, aún con poca luz, llegué al paraje elegido; para mi sorpresa, nada más echar el pie a tierra al bajar del coche, ya escuché un ejemplar emitiendo su agudo silbido desde el río. Me pertreché de los aparejos camperos y sigilosamente caminé hacia un punto propicio en el que hacer la espera, ya que imaginaba que sus movimientos la llevarían hasta un remanso del río con abundantes rocas, vegetación tupida en el margen y algunos estrechones rápidos de los que tanto gusta para buscarse el sustento.


La rivera de Cala y las "tetas de Santa Marta"

 No transcurrió mucho tiempo cuando apareció la peluda amiga, nadando y saliendo del cauce para volver  a entrar después. Un sonido me hizo reparar en que había otro ejemplar….. y al poco otro más… Según me percaté, eran 3 nutrias Lutra lutra las que tenía delante, aunque fuera difícil verlas a la vez debido a sus constantes movimientos.
















Durante dos horas disfruté de lo lindo con ellas: se trataba de una madre y sus dos cachorros, que me dieron un auténtico espectáculo de buceo, pesca subacuática, juegos de mucha vitalidad, ingesta de barbos en las rocas… Hubo un momento, incluso, en que una de ellas se vino hacia mí y devoró un pez sobre una piedra a sólo 5 metros de mi posición (ñac-ñac-ñac, sonaban sus colmillos raspando las escamas). ¡Ha sido el mejor avistamiento de esta especie que he hecho hasta la fecha!

Cornisa de conglomerado basáltico en el Valle del Viar

 Pero aún hubo más. Decidí seguir paseando por el río, hacia otro sitio muy bueno para estos bichos. Además de sacar una garceta grande Egretta alba, habitual del lugar, en una junta de cauces vi una garza real en actitud un tanto extraña. Miré con el telescopio y confirmé mis sospechas: la garza seguía con paciencia a otra nutria, en este caso un macho grande, mientras éste se afanaba en la pesca. He presenciado este comportamiento en otras ocasiones, consistente en el acecho por parte de la garza de los peces que huyen de las zarpas de la nutria. Ya se sabe, “a río revuelto ganancia de pescadores”…. Estuve observando a ambos animales un rato con una luz preciosa, sin que la garza tuviera suerte.


Helechos en el barranco Calzadillas. ¿Alguien me ayuda a determinar la especie?
 Me despedí de la rivera de Cala y puse rumbo a Almadén de la Plata, para echar un vistazo a las canteras de Los Covachos y al arroyo de Las Calzadillas. Además de aves rupícolas, como roquero solitario, colirrojo tizón, avión roquero o escribano montesino, pude disfrutar a placer de una pareja de picos menores Dendrocopos minor alimentándose en los insignificantes mamones de unos chopos. En esta época el pajarillo apenas canta, y de hecho en el tiempo que estuve con ellos sólo una vez la hembra emitió su característica estrofa chillona.


Las singulares rocas entalladas entre los paredones del Barranco Cezaíllas

 Mediada la mañana enfilé el valle del Viar, uno de los parajes más interesantes de nuestra Comarca en lo que a naturaleza y geología se refiere. Allí comprobé cómo los arroyos corren alegres y vigorosos, nada que ver con el brutal estiaje que sufrían en mi última visita veraniega. El barranco de las Calzadillas (o Cezaíllas, como le llaman los melojeros) iba imponente, rugiendo sus cascadas y con los helechos de sus paredones luciendo bonita y fresca apariencia.
Cascadas en este barranco, tributario del arroyo Gargantafría, a su vez alfuente del río Viar
 El carril del Viar se encuentra en mal estado en este momento, ya que las lluvias han ocasionado algunos desperfectos. No obstante, yendo despacito y con buena letra se puede hacer, y así ir degustando las especialidades aladas del lugar: primero me encontré con la pareja local de águilas perdiceras Aquila fasciata cicleando a baja altura, regalándome una vista preciosa.

El águila real adorna, con su imponente silueta, los cielos de Sierra Morena

 Las seguí hasta perderlas, aunque al rato, entre varias “roscas” que sumaban centenares de buitres leonados, detecté una térmica con pocos bichos. Pocos, pero variados y de categoría deluxe: de abajo a arriba volaban en círculos dos leonados, un águila real, un buitre negro, el macho de perdicera y una joven águila imperial. ¡Juntos y bien revueltos! En un momento determinado apareció otra águila real –una hembra inmadura- y el “perdicero” se tiro a por ella con saña, dándole pasadas una y otra vez e incluso haciendo amago de engancharse de las garras. Tremendo coraje y mala leche los de este bicho, máxime teniendo en cuenta que la hembra de real le superaba mucho en tamaño.
 
 
 Entre rabilargos, alcaudones reales, picogordos y verdecillos llegué al embalse de Melonares, donde sorprendí al águila pescadora Pandion haliaetus saliendo del agua con una enorme carpa recién trincada. Se dispuso a comérsela en su posadero preferido, mientras cerca de ella nadaban patos cucharas, somormujos y zampullines. Y, como la temperatura acompañaba, los galápagos leprosos se soleaban sobre los troncos y un par de hembras de mariposas Gonepteryx revoloteaban con alegría.

Incluso pequeños arroyuelos corren con vitalidad en estos días

 Los cielos del valle del Viar son autopista para muchas aves, y esta vez pude comprobarlo de nuevo cuando escuché un tímido aunque inconfundible trompeteo; un bandito de 6 grullas Grus grus se escoraban hacia el norte, lo cual según los serranos es preludio de grandes lluvias….aunque la verdad es que esta miniprimavera en la que nos hemos instalado por el Sur no parece acorde a tal suposición. También un numeroso grupo de unas 110 cigüeñas blancas surcó el aire por encima de mí, si bien éstas parecían llevar rumbo suroeste.

Bando de grullas sobre Sierra Morena Sevillana

 En unas talliscas reposaban más de un centenar de buitres leonados Gyps fulvus, a la gresca con los nuevos inquilinos que iban llegando poco a poco a los posaderos. Con estas calores la sangre se altera, por lo que pude ver a una pareja de estas carroñeras copulando impúdicamente ante la mirada (envidiosa?) de los ejemplares jóvenes que los rodeaban.

Buitres leonados reposando. Uno de ellos tiene placa de lectura a distancia, pero tan sucia que fue imposible leerla

 En un determinado momento un grupo de buitres se levantó de modo brusco, sin causa aparente…..hasta que desde detrás del cerro aparecieron, como caballerías en batalla, dos águilas reales Aquila chrysaetos con plumaje inmaduro. Me brindaron juegos un tanto agresivos, vuelos de marcaje, cantos, acicalamiento de plumaje…. Un remate perfecto para el día, pensé.

El descanso del guerrero....

 Pero la verdad es que me equivocaba, ya que la jornada campera aún se estiraría un poquito más. Con una luz preciosa que iluminaba los cerros poblados de matorral mediterráneo mientras el fondo se oscurecía por la aparición de nubes, me topé un rodal del precioso narciso Narcissus papyraceus, frecuente en esta zona pero que aún apenas ha entrado en floración acá; si los encontráis, meted la nariz y oled…..rico rico jejeje. Y, como colofón, el búho real Bubo bubo no quiso faltar a su cita y me regaló un par de minutos posado en un apoyo eléctrico, del que salió volando con su metro setenta de silenciosa envergadura.

Narcissus papyraceus, hermoso y delicado. Pero si metes la nariz y hueles, te llevarás una sorpresa...

 Así terminó un nuevo día grande en la Sierra Norte de Sevilla. Por si alguien tiene curiosidad, casi todos los lugares que visité forman parte de las rutas SE-9, SE-8, SE-1 y SE-13 de nuestro libro Rutas para ver aves y naturaleza en Sierra Morena. Vol. 3) Sierra Morena Sevillana (link aquí).

 Un saludo y que tengáis buenas fiestas, en las que -además de para comidas familiares y festejos- haya tiempo para disfrutar del campo, que está que arde ahora!


Preciosas luces en el Valle del Viar, para despedir un gran día por Sierra Norte
 
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