[Las fotografías de paisajes y de fauna que aparecen en este Blog (realizadas mediante la técnica del cutrescoping) y los textos que las acompañan están hechos por mi, a menos que se diga lo contrario.

Puedes utilizar las imágenes y hacer referencia a los textos libremente, pero siempre citando la fuente y al autor. Gracias]


Latido Jondo

Cerradas manchas de monte en las sierras de Andújar... apreturas y riscales en Despeñaperros... soledades boscosas y remotas en Hornachuelos... cantos de colirrojo real en los frescos castañares en la Sierra de Aracena... ríos que serpentean entre hondos barrancos cordobeses... robledales donde termina Andalucía... el morir alomado y llano de la Sierra en el extremo norte de Sevilla... bellotas que se caen de las encinas... callejas de pueblos blancos donde cantan las golondrinas... olor a pasto mojado cuando suena la berrea... cigüeñas negras sobre el murmullo de las aguas... bruscos picados de águilas reales... croar de sapos y ranitas en la noche... chillidos de matanza en las frías mañana de invierno... el paso elástico del lince bajo la valla... manto florido de dehesas en primavera.... agostaero de pastos en verano...

Si yo fuera bicho, Sierra Morena sería mi área de campeo. En este blog pretendo compartir con vosotros algunos de los momentos camperos que vivo tanto en esta zona -a retazos salvaje y honda, a retazos domesticada y suave- de Andalucía como en otros variopintos parajes naturales, a veces alejados de la Sierra pero que también forman parte de mi área de dispersión....o a los cuales llego con carácter divagante o accidental....


Bienvenidos!

30 de octubre de 2012

Por el mejor bosque de España

 


 El comienzo del otoño se me antojaba una fecha idónea para disfrutar de las masas forestales del Parque Natural Los Alcornocales, una de las muchas joyas naturales de Andalucía. Así que el pasado domingo por la mañana, tempranillo, echábamos pie a tierra en La Sauceda David, Javier y yo; elegimos esta zona, del sector septentrional y malagueño de este espacio natural, por sus espectaculares bosques con abundancia de robles andaluces Quercus canariensis.


Dos grandes ejemplares de roble andaluz Quercus canariensis

 Estos árboles se encuentran vestidos con un mullido traje de musgos, líquenes y helechos, que les da un aspecto siempreverde a sus troncos. Esto pudimos apreciarlo desde el principio de la ruta, y a lo largo del día flipamos con ejemplares de lo más variopinto, retorcidos y vetustos unos, espigados y firmes otros. Pero no están solos, pues se combinan sobre todo con alcornoques, de los que también pueden contarse en esta zona ejemplares de singular y soberbio porte.



El alcornoque de la derecha recuerda vagamente a un macho montés.... ¿o sólo me pasa a mi?

 Trasteando por estos resguardados parajes pudimos registrar también nuestros primeros ejemplares de la temporada de mirlo capiblanco, zorzal alirrojo y lúgano, como ejemplo de la temporada invernal que comienza asentarse y que también se traducía en bandos más o menos numerosos de pinzones o jilgueros.

Ojaranzos Rhododendron ponticum cortejando una de las cabeceras del río Hozgarganta

 En estas florestas casi mágicas es posible disfrutar de uno de los vegetales más escasos de España, el ojaranzo Rhododendron ponticum, al que ya mentamos en este blog en el report del viaje a Turquía y el Kurdistán. Se trata de un arbusto relíctico que en esta época prescinde de sus exuberantes flores, pero que aún así hay que valorar y admirar al pasar a su vera por vaguadas, regatos y fondos de los canutos; al igual que a otros arbolillos exigentes y recluidos en estos montes, como el laurel, el acebo o el arraclán.


Acebo Ilex aquifolium, una rareza en el sur peninsular

 Y, como fuimos mirando al suelo, también reparamos en la presencia de distintas clases de setas. Entre ellas, algunas tanas Amanita caesarea y gallipiernos Macrolepiota procera, de los que algunos ya hemos dado buena cuenta…

Seta creciendo en una rama caída de alcornoque

 No obstante, también los cielos siguieron deparando sorpresas, en este caso aladas. Uno de los collados que traspusimos, y que por la tarde quedó libre de niebla en un marco de vecinas montañas cercadas por jirones de nubes, estaba siendo utilizado por los pájaros como punto de paso migratorio. Así, pudimos disfrutar en vivo y en directo -recortándose sus siluetas ante el manto verde y vigoroso de los bosques de quercíneas- del paso de un aguilucho lagunero, un aguilucho pálido, un joven alcotán (o tal vez era un Eleonor?), un cernícalo, banditos de bisbitas comunes y pinzones vulgares, etc. Un gavilán local se dedicaba a importunar a los fatigados viajeros, ya que sentía invadido su espacio vital por estos forasteros. En esos momentos, uno se siente un privilegiado por estar disfrutando en primera persona de este discreto espectáculo.

Un rincón del bosque de La Sauceda


 Y así, paseando paseando, un tiempo bajo el dosel arbóreo, otras veces por la cuerda de los montes o por espacios más abiertos, se pasó la jornada hasta cerrar nuestro recorrido circular en la misma área recreativa de La Sauceda. Y, aunque ha llovido mucho desde entonces en estas húmedas y frescas arboledas, comprendimos plenamente por qué hace más de una década Alcornocales fue considerado como el mejor bosque de España.

 
Vistas desde el sendero circular de La Sauceda



En las faldas del pico del Aljibe

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