[Las fotografías de paisajes y de fauna que aparecen en este Blog (realizadas mediante la técnica del cutrescoping) y los textos que las acompañan están hechos por mi, a menos que se diga lo contrario.

Puedes utilizar las imágenes y hacer referencia a los textos libremente, pero siempre citando la fuente y al autor. Gracias]


Latido Jondo

Cerradas manchas de monte en las sierras de Andújar... apreturas y riscales en Despeñaperros... soledades boscosas y remotas en Hornachuelos... cantos de colirrojo real en los frescos castañares en la Sierra de Aracena... ríos que serpentean entre hondos barrancos cordobeses... robledales donde termina Andalucía... el morir alomado y llano de la Sierra en el extremo norte de Sevilla... bellotas que se caen de las encinas... callejas de pueblos blancos donde cantan las golondrinas... olor a pasto mojado cuando suena la berrea... cigüeñas negras sobre el murmullo de las aguas... bruscos picados de águilas reales... croar de sapos y ranitas en la noche... chillidos de matanza en las frías mañana de invierno... el paso elástico del lince bajo la valla... manto florido de dehesas en primavera.... agostaero de pastos en verano...

Si yo fuera bicho, Sierra Morena sería mi área de campeo. En este blog pretendo compartir con vosotros algunos de los momentos camperos que vivo tanto en esta zona -a retazos salvaje y honda, a retazos domesticada y suave- de Andalucía como en otros variopintos parajes naturales, a veces alejados de la Sierra pero que también forman parte de mi área de dispersión....o a los cuales llego con carácter divagante o accidental....


Bienvenidos!

24 de diciembre de 2012

Sierra Norte de Sevilla: fauna a tutiplén

 

Bonito ejemplar de nutria en en Parque Natural Sierra Norte de Sevilla

 En mi opinión –que no es la de un experto, pero está basada en experiencias de campo– hay dos épocas buenas en el año para observar nutrias: las últimas semanas del estío, cuando los ríos serranos apenas corren o son una sucesión de pozas; y, por otro lado, los días cortos de invierno. Así que aprovechando que acabamos de inaugurar la llamada estación fría, decidí probar suerte ayer en uno de los ríos de Sierra Morena occidental en los que mejores experiencias previas había tenido con estos fascinantes animales; no en vano, la rivera de Cala tiene nutrias en casi la totalidad de kilómetros de su discurrir, siendo además rica en peces (ya hablé de las nutrias de este sitio en el blog). Antes de salir el sol, aún con poca luz, llegué al paraje elegido; para mi sorpresa, nada más echar el pie a tierra al bajar del coche, ya escuché un ejemplar emitiendo su agudo silbido desde el río. Me pertreché de los aparejos camperos y sigilosamente caminé hacia un punto propicio en el que hacer la espera, ya que imaginaba que sus movimientos la llevarían hasta un remanso del río con abundantes rocas, vegetación tupida en el margen y algunos estrechones rápidos de los que tanto gusta para buscarse el sustento.


La rivera de Cala y las "tetas de Santa Marta"

 No transcurrió mucho tiempo cuando apareció la peluda amiga, nadando y saliendo del cauce para volver  a entrar después. Un sonido me hizo reparar en que había otro ejemplar….. y al poco otro más… Según me percaté, eran 3 nutrias Lutra lutra las que tenía delante, aunque fuera difícil verlas a la vez debido a sus constantes movimientos.

video















Durante dos horas disfruté de lo lindo con ellas: se trataba de una madre y sus dos cachorros, que me dieron un auténtico espectáculo de buceo, pesca subacuática, juegos de mucha vitalidad, ingesta de barbos en las rocas… Hubo un momento, incluso, en que una de ellas se vino hacia mí y devoró un pez sobre una piedra a sólo 5 metros de mi posición (ñac-ñac-ñac, sonaban sus colmillos raspando las escamas). ¡Ha sido el mejor avistamiento de esta especie que he hecho hasta la fecha!

Cornisa de conglomerado basáltico en el Valle del Viar

 Pero aún hubo más. Decidí seguir paseando por el río, hacia otro sitio muy bueno para estos bichos. Además de sacar una garceta grande Egretta alba, habitual del lugar, en una junta de cauces vi una garza real en actitud un tanto extraña. Miré con el telescopio y confirmé mis sospechas: la garza seguía con paciencia a otra nutria, en este caso un macho grande, mientras éste se afanaba en la pesca. He presenciado este comportamiento en otras ocasiones, consistente en el acecho por parte de la garza de los peces que huyen de las zarpas de la nutria. Ya se sabe, “a río revuelto ganancia de pescadores”…. Estuve observando a ambos animales un rato con una luz preciosa, sin que la garza tuviera suerte.


Helechos en el barranco Calzadillas. ¿Alguien me ayuda a determinar la especie?
 Me despedí de la rivera de Cala y puse rumbo a Almadén de la Plata, para echar un vistazo a las canteras de Los Covachos y al arroyo de Las Calzadillas. Además de aves rupícolas, como roquero solitario, colirrojo tizón, avión roquero o escribano montesino, pude disfrutar a placer de una pareja de picos menores Dendrocopos minor alimentándose en los insignificantes mamones de unos chopos. En esta época el pajarillo apenas canta, y de hecho en el tiempo que estuve con ellos sólo una vez la hembra emitió su característica estrofa chillona.


Las singulares rocas entalladas entre los paredones del Barranco Cezaíllas

 Mediada la mañana enfilé el valle del Viar, uno de los parajes más interesantes de nuestra Comarca en lo que a naturaleza y geología se refiere. Allí comprobé cómo los arroyos corren alegres y vigorosos, nada que ver con el brutal estiaje que sufrían en mi última visita veraniega. El barranco de las Calzadillas (o Cezaíllas, como le llaman los melojeros) iba imponente, rugiendo sus cascadas y con los helechos de sus paredones luciendo bonita y fresca apariencia.
Cascadas en este barranco, tributario del arroyo Gargantafría, a su vez alfuente del río Viar
 El carril del Viar se encuentra en mal estado en este momento, ya que las lluvias han ocasionado algunos desperfectos. No obstante, yendo despacito y con buena letra se puede hacer, y así ir degustando las especialidades aladas del lugar: primero me encontré con la pareja local de águilas perdiceras Aquila fasciata cicleando a baja altura, regalándome una vista preciosa.

El águila real adorna, con su imponente silueta, los cielos de Sierra Morena

 Las seguí hasta perderlas, aunque al rato, entre varias “roscas” que sumaban centenares de buitres leonados, detecté una térmica con pocos bichos. Pocos, pero variados y de categoría deluxe: de abajo a arriba volaban en círculos dos leonados, un águila real, un buitre negro, el macho de perdicera y una joven águila imperial. ¡Juntos y bien revueltos! En un momento determinado apareció otra águila real –una hembra inmadura- y el “perdicero” se tiro a por ella con saña, dándole pasadas una y otra vez e incluso haciendo amago de engancharse de las garras. Tremendo coraje y mala leche los de este bicho, máxime teniendo en cuenta que la hembra de real le superaba mucho en tamaño.
 
 
 Entre rabilargos, alcaudones reales, picogordos y verdecillos llegué al embalse de Melonares, donde sorprendí al águila pescadora Pandion haliaetus saliendo del agua con una enorme carpa recién trincada. Se dispuso a comérsela en su posadero preferido, mientras cerca de ella nadaban patos cucharas, somormujos y zampullines. Y, como la temperatura acompañaba, los galápagos leprosos se soleaban sobre los troncos y un par de hembras de mariposas Gonepteryx revoloteaban con alegría.

Incluso pequeños arroyuelos corren con vitalidad en estos días

 Los cielos del valle del Viar son autopista para muchas aves, y esta vez pude comprobarlo de nuevo cuando escuché un tímido aunque inconfundible trompeteo; un bandito de 6 grullas Grus grus se escoraban hacia el norte, lo cual según los serranos es preludio de grandes lluvias….aunque la verdad es que esta miniprimavera en la que nos hemos instalado por el Sur no parece acorde a tal suposición. También un numeroso grupo de unas 110 cigüeñas blancas surcó el aire por encima de mí, si bien éstas parecían llevar rumbo suroeste.

Bando de grullas sobre Sierra Morena Sevillana

 En unas talliscas reposaban más de un centenar de buitres leonados Gyps fulvus, a la gresca con los nuevos inquilinos que iban llegando poco a poco a los posaderos. Con estas calores la sangre se altera, por lo que pude ver a una pareja de estas carroñeras copulando impúdicamente ante la mirada (envidiosa?) de los ejemplares jóvenes que los rodeaban.

Buitres leonados reposando. Uno de ellos tiene placa de lectura a distancia, pero tan sucia que fue imposible leerla

 En un determinado momento un grupo de buitres se levantó de modo brusco, sin causa aparente…..hasta que desde detrás del cerro aparecieron, como caballerías en batalla, dos águilas reales Aquila chrysaetos con plumaje inmaduro. Me brindaron juegos un tanto agresivos, vuelos de marcaje, cantos, acicalamiento de plumaje…. Un remate perfecto para el día, pensé.

El descanso del guerrero....

 Pero la verdad es que me equivocaba, ya que la jornada campera aún se estiraría un poquito más. Con una luz preciosa que iluminaba los cerros poblados de matorral mediterráneo mientras el fondo se oscurecía por la aparición de nubes, me topé un rodal del precioso narciso Narcissus papyraceus, frecuente en esta zona pero que aún apenas ha entrado en floración acá; si los encontráis, meted la nariz y oled…..rico rico jejeje. Y, como colofón, el búho real Bubo bubo no quiso faltar a su cita y me regaló un par de minutos posado en un apoyo eléctrico, del que salió volando con su metro setenta de silenciosa envergadura.

Narcissus papyraceus, hermoso y delicado. Pero si metes la nariz y hueles, te llevarás una sorpresa...

 Así terminó un nuevo día grande en la Sierra Norte de Sevilla. Por si alguien tiene curiosidad, casi todos los lugares que visité forman parte de las rutas SE-9, SE-8, SE-1 y SE-13 de nuestro libro Rutas para ver aves y naturaleza en Sierra Morena. Vol. 3) Sierra Morena Sevillana (link aquí).

 Un saludo y que tengáis buenas fiestas, en las que -además de para comidas familiares y festejos- haya tiempo para disfrutar del campo, que está que arde ahora!


Preciosas luces en el Valle del Viar, para despedir un gran día por Sierra Norte
 

26 de noviembre de 2012

Rutas para ver aves y naturaleza en Sierra Morena Sevillana


Cuando llegué a Sevilla a vivir era un zagalón ya apasionado de los pájaros y el campo. No mucho después me inscribí en el grupo local SEO-Sevilla y comencé a participar en las salidas pajareras que se organizaban casi cada fin de semana. Eso me hizo flipar con la gran biodiversidad que tiene esta ciudad casi a tiro de piedra (y eso que se trata de una de las mayores urbes de España), de la cantidad de paisajes y hábitats distintos que la rodean, y del elevadísimo número de aves que pueden registrarse partiendo de Sevilla en salidas de corta o media distancia. Una de las áreas que más me sorprendió fue -oh, sorpresa, exclamarán los lectores asiduos del blog- la Sierra Norte. Allí vi mis primeras águilas imperiales, por ejemplo. Sierra Morena Sevillana sorprende por sus contrastes, y de hecho me he dado cuenta de que es la mezcla perfecta entre el lado boscoso, húmedo y salpicado de pintorescos pueblecitos de la mitad occidental de Sierra Morena, y las soledades remotas y salvajes de monte mediterráneo del sector oriental de esta emblemática cordillera. Esta variedad y diversidad se traduce en aves. Y así, Sierra Morena Sevillana concentra a 215 de las 242 especies de aves que hemos catalogado en Sierra Morena hasta la fecha; creo que esta cifra lo dice todo. Si a los pajarillos forestales y a las grandes rapaces le sumamos una aceptable representación de aves rupícolas (para lo que es Sierra Morena) y unas pinceladas orníticas esteparias, no quedará más remedio que acercarse a disfrutar de lo que esta fascinante y aún poco conocida Comarca ofrece al naturalista y al ornitológo. Desde ADIT-Sierra Morena hemos tratado de facilitar dicha tarea con este libro, en el que se recogen 15 propuestas (4 recorridos en coche, un pequeño paseo para hacer en familia, 4 puntos fijos de observación o "miradores" y 6 rutas senderistas) para hacer en distintos momentos del año.


Rutas para ver aves y naturaleza en Sierra Morena. 3) Sierra Morena Sevillana se presentó oficialmente, por fin, el pasado 15 de noviembre, junto a su edición inglesa Birding and Nature Trails in Sierra Morena (Andalusia). 3: Seville. Así que ya tenemos la colección completa en la calle y con ganas de que sea utilizada por naturalistas, ornitológoso, bicheros o amantes del campo que se decidan a visitar este fascinante rincón de Andalucía.

Por último, y como siempre, quiero dar las gracias a todos los que han contribuido con sus fotografías a hacer de este trabajo el libro vistoso que hoy es: Paco Hoyos, Juan Luis Muñoz, Juan Sagardía, José Manuel Méndez, Leonardo Casasola, Salva Recio, Miguel Ángel Domínguez, Miguel Ángel Rojas, Javier Retamino, Javier Vázquez, Peppa Saba, Raúl Baena, Miguel Rouco, Carlos Fernández, Ricardo Rodríguez, Luis Ojembarrena, Sammy Langlois, Carlos Tovar, Ángel Pulido, Jesús D. Carballo, José Ángel Campos, Jesús Giraldo y Mario Cea. GRACIAS a todos!


Nota: esto es una entrada programada. Cuando vea la luz (si es que funciona....) estaré junto a mis compis de ADIT-Sierra Morena en el stand de Sierra Morena en las ferias INTUR de Valladolid y EXPONATUR de Bilbao, promocionando a nuestra querida tierra como destino de turismo ornitológico.


3 de noviembre de 2012

Sierra Morena Cordobesa: Rutas para ver aves y naturaleza


Estos días estamos de enhorabuena desde el equipo técnico de ADIT-Sierra Morena. Por fin hemos presentado en sociedad el libro Rutas para ver aves y naturaleza en Sierra Morena. Vol. 4 Sierra Morena Cordobesa, del que soy autor y que constituye el broche final a nuestra colección de turismo ornitológico (el correspondiente a la provincia de Sevilla aún no ha sido presentado oficialmente). ¿Qué puede encontrar el lector en este libro? Pues lo habitual: Sierra Morena a tope y en estado puro, con sus contrastes, sus solanas y sus umbrías, sus vallados y sus caminos públicos, sus pequeños mosquiteros ibéricos y sus enormes buitres negros, las perdiceras que se posan en riscales y los calamones que se asoman entre las eneas, sus olivares empinados y sus ríos de encantadores paisajes, las discretas y amenazadas libélulas que rondan sus frescas riberas y los críalos que montan escándalo en abiertos retamares, el canto de sus sapillos moteados ibéricos y el paso sigiloso de la culebra de herradura, sus escasos camachuelos y sus abundantes rabilargos, sus picos menores y piquituertos en expansión, sus vencejos cafres y sus acentores comunes…. Detrás de estas páginas hay mucha ilusión y un trabajo de años sintiendo el latido de esta fascinante Comarca, poco conocida pero que seguro sorprenderá al que se adentre en ella con calma, como me ha pasado a mi…
 
 
 El libro, como todos los demás, está disponible en edición castellana e inglesa, y puede adquirirse en los comercios de la Sierra, en librerías de Andalucía y algunas otras zonas de España, o bien por internet. Para consultar puntos de venta o hacer pedidos: http://www.laserrania.org/?p=2543



Quiero dar las gracias públicamente a todos los que habéis/han colaborado conmigo en este trabajo, principalmente con la cesión de imágenes para el mismo: Paco Hoyos, Juan Luis Muñoz, Iñaki Mezquita, Juan Sagardía, José Manuel Méndez, Salva Recio, Miguel Ángel Domínguez, Miguel Ángel Rojas, Goyo Para, Baudilio Rebollo, Peppa Saba, Raúl Baena, Miguel Rouco, Carlos Fernández, Ricardo Rodríguez, Luis Ojembarrena, Sammy Langlois, Ángel Pulido, José Pulido, Rafael Zapata, Teo Todorov y Alfonso Roldán (con su espectacular águila perdicera protagonista en la portada) tienen gran parte de la culpa de la vistosidad del trabajo final. GRACIAS a todos.
 
 
 Un saludo. Espero que os guste, y que os anime a visitar este escondido rincón de Andalucía!!


30 de octubre de 2012

Por el mejor bosque de España

 


 El comienzo del otoño se me antojaba una fecha idónea para disfrutar de las masas forestales del Parque Natural Los Alcornocales, una de las muchas joyas naturales de Andalucía. Así que el pasado domingo por la mañana, tempranillo, echábamos pie a tierra en La Sauceda David, Javier y yo; elegimos esta zona, del sector septentrional y malagueño de este espacio natural, por sus espectaculares bosques con abundancia de robles andaluces Quercus canariensis.


Dos grandes ejemplares de roble andaluz Quercus canariensis

 Estos árboles se encuentran vestidos con un mullido traje de musgos, líquenes y helechos, que les da un aspecto siempreverde a sus troncos. Esto pudimos apreciarlo desde el principio de la ruta, y a lo largo del día flipamos con ejemplares de lo más variopinto, retorcidos y vetustos unos, espigados y firmes otros. Pero no están solos, pues se combinan sobre todo con alcornoques, de los que también pueden contarse en esta zona ejemplares de singular y soberbio porte.



El alcornoque de la derecha recuerda vagamente a un macho montés.... ¿o sólo me pasa a mi?

 Trasteando por estos resguardados parajes pudimos registrar también nuestros primeros ejemplares de la temporada de mirlo capiblanco, zorzal alirrojo y lúgano, como ejemplo de la temporada invernal que comienza asentarse y que también se traducía en bandos más o menos numerosos de pinzones o jilgueros.

Ojaranzos Rhododendron ponticum cortejando una de las cabeceras del río Hozgarganta

 En estas florestas casi mágicas es posible disfrutar de uno de los vegetales más escasos de España, el ojaranzo Rhododendron ponticum, al que ya mentamos en este blog en el report del viaje a Turquía y el Kurdistán. Se trata de un arbusto relíctico que en esta época prescinde de sus exuberantes flores, pero que aún así hay que valorar y admirar al pasar a su vera por vaguadas, regatos y fondos de los canutos; al igual que a otros arbolillos exigentes y recluidos en estos montes, como el laurel, el acebo o el arraclán.


Acebo Ilex aquifolium, una rareza en el sur peninsular

 Y, como fuimos mirando al suelo, también reparamos en la presencia de distintas clases de setas. Entre ellas, algunas tanas Amanita caesarea y gallipiernos Macrolepiota procera, de los que algunos ya hemos dado buena cuenta…

Seta creciendo en una rama caída de alcornoque

 No obstante, también los cielos siguieron deparando sorpresas, en este caso aladas. Uno de los collados que traspusimos, y que por la tarde quedó libre de niebla en un marco de vecinas montañas cercadas por jirones de nubes, estaba siendo utilizado por los pájaros como punto de paso migratorio. Así, pudimos disfrutar en vivo y en directo -recortándose sus siluetas ante el manto verde y vigoroso de los bosques de quercíneas- del paso de un aguilucho lagunero, un aguilucho pálido, un joven alcotán (o tal vez era un Eleonor?), un cernícalo, banditos de bisbitas comunes y pinzones vulgares, etc. Un gavilán local se dedicaba a importunar a los fatigados viajeros, ya que sentía invadido su espacio vital por estos forasteros. En esos momentos, uno se siente un privilegiado por estar disfrutando en primera persona de este discreto espectáculo.

Un rincón del bosque de La Sauceda


 Y así, paseando paseando, un tiempo bajo el dosel arbóreo, otras veces por la cuerda de los montes o por espacios más abiertos, se pasó la jornada hasta cerrar nuestro recorrido circular en la misma área recreativa de La Sauceda. Y, aunque ha llovido mucho desde entonces en estas húmedas y frescas arboledas, comprendimos plenamente por qué hace más de una década Alcornocales fue considerado como el mejor bosque de España.

 
Vistas desde el sendero circular de La Sauceda



En las faldas del pico del Aljibe

25 de septiembre de 2012

El techo de Huelva


Panorámica de una parte de la Tentudía onubense, donde se hallan las mayores alturas de Huelva
 
 
 La provincia de Huelva es una de las más “bajas” de España, si medimos este concepto basándonos en la altitud de su montaña más elevada. En esta comparación se encuentra claramente en el vagón de cola nacional, pues tan sólo otras dos provincias (Valladolid y La Coruña) quedan por detrás. Y es que los 1.053 msnm que marcan el techo onubense no dan para ganar en las estadísticas
 
 
Valle del Moral, con un rodal de Prunus insititia en primer plano
  
 El lugar en cuestión es el Alto de Los Bonales, situado en la parte huelvana de la Sierra de Tentudía, conjunto de montañas que también alberga las mayores alturas de la vecina Badajoz. Se ubica en el municipio de Arroyomolinos de León, dentro por tanto del Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche y de la Reserva de la Biosfera Dehesas de Sierra Morena. Se trata de un área fresca y húmeda, con un elevado índice de precipitaciones y donde tampoco son raras las nevadas (aunque sí muy escasas), siendo el único punto de la provincia donde se puede pisar la nieve casi anualmente.
  
Los caminos de la zona van casi siempre rodeados de arbolado, en este caso de castaños
 
 
 Pero que nadie se llame a engaño con las escalas, que el tamaño tampoco importa si de lo que hablamos es de belleza e interés ambiental. Y es que estos lares acogen los principales robledales de Quercus pyrenaica del occidente andaluz; se ven acompañados por castaños y alcornoques, si bien conforme se desciende son estos últimos y las encinas los que dominan el paisaje, para finalmente dar paso a olivos y frutales en las cercanías de Arroyomolinos. Lo singular, además, es el porte y la formación de estos robles: en general son melojos maduros, de buena talla y con numerosas oquedades, que nada tienen que ver con sus archifamosos pero raquíticos congéneres de la cumbre del Monte Castaño (en el sector central de la Sierra de Aracena). En la parte onubense de Tentudía predominan los robledales aclarados por el hombre tiempo ha para hacerlos compatibles con el uso ganadero extensivo, si bien en las cumbres estos árboles presentan con frecuencia porte arbustivo (rebollares).
 
Robles melojos a la vera de un sendero
  
Es habitual encontrar masas forestales mixtas donde quercíneas, castaños, algunos pinos y otros árboles crecen juntos. Hay, asimismo, algunos rodales de ciruelos silvestres Prunus insititia, arbolillos en Régimen de Protección en Andalucía. Todo este tapiz vegetal conforma postales de gran belleza que, unidas a una tupida red de caminos vecinales, convierten al techo onubense y sus cercanías en un punto muy atractivo para practicar el senderismo, siendo posible planear rutas de cierto nivel de dificultad (bueno, que los lectores más montañeros no me tengan esto en cuenta…).
 
Hojas de roble melojo acumuladas en el sotobosque
 
 Desde la cumbre si divisa una buena panorámica -si bien no tan amplia como la que proporciona el Monte San Cristóbal, junto a Almonaster la Real-, especialmente hacia el lado sur. Allí es posible reconocer un buen puñado de montes, cuerdas y sierras del centro y el norte de Huelva, así como algunas minas y pueblos (entre ellos, el mío). De una parte menos bucólica, esta atalaya también nos hará reparar en los brutales desmontes, talas y aterrazamientos que se siguen practicando hoy en día en la Comarca, cortesía del cultivo maderero de eucaliptos.
 
Esto es lo que verás si subes al techo de Huelva....
   
 ¿Y de bichos? Como es de suponer, un espacio tan singular como este, que además presenta un estado de conservación bueno y que goza de tranquilidad al soportar muy baja presión humana actualmente, resguarda a un interesante elenco faunístico en el que predominan los elementos forestales. Si tuviera que elegir a una especie emblemática, escogería al abejero europeo Pernis apivorus; esta rapaz de dieta insectívora, que en la inmensa mayoría del sur peninsular tan sólo se puede ver durante los pasos migratorios, presenta a ambos lados del límite provincial onubo-pacense unos cuantos territorios desde hace bastantes años. Otros alados señalados son el colirrojo real Phoenicurus phoenicurus, paseriforme considerado Vulnerable al que hallaremos en olivares y alcornocales, el pequeño pico menor, el reyezuelo listado, el mosquitero ibérico, la curruca mirlona, el torcecuello, el picogordo o el gavilán, entre muchos otros.
 
Pico menor Dendrocopos minor, especie presente en Los Bonales
 
 Con el frío llega el milano real Milvus milvus, especie amenazada y catalogada como En Peligro de Extinción que forma por aquí –a veces en territorio de Huelva, a veces a tiro de piedra en Badajoz- un impresionante dormidero de cientos de ejemplares cada invierno. Más raramente se han registrado el acentor alpino, el pinzón real, el reyezuelo sencillo e incluso el escribano cerillo.
 
 
Vista de un sector de la vertiente extremeña de la Sierra de Tentudía
   
 Plumas aparte, el conjunto de la Sierra de Tentudía es de importancia para los anfibios, con presencia de endemismos sureños como el tritón pigmeo Triturus pygmaeus o la subespecie de salamandra S. salamandra morenica. Hay una cierta variedad de mariposas, incluyendo algunas especies propias de zonas frescas, así como una población del raro ciervo volante menor Pseudolucanus barbarossa. En cuanto al pelo, además de bichos que son frecuentes como la garduña, el tejón, el zorro o el jabalí, está presente el enigmático gato montés Felis sylvestris, siendo este uno de los pocos lugares del Parque Natural donde existen datos certeros y recientes del mismo.
 
 
Robles, alconorques, encinas, olivos, castaños.......
  
 Recapitulando: el techo de Huelva presenta una vegetación llamativa, con bosques notorios y algunos vegetales singulares; resguarda a animales escasos o difíciles de encontrar en otros sitios, incluyendo una avifauna interesante; se dan buenas condiciones para el senderismo; es bastante accesible….. ¿¿por qué, entonces, es tan poco conocido incluso en círculos naturalistas?? Yo tampoco me lo explico, y de ahí mi interés en sacarlo a la palestra en el blog. Y, como no me gusta ser de los que “tiran la piedra y esconden la mano”, van un par de propuestas concretas:
  
 
Amanecer entre robles onubenses
  
- Para los comodones: hay una carretera (BA-039/BA-109) que transita por la parte alta de la sierra de Tentudía, en su mayor parte por la vertiente extremeña. Va de Cabeza la Vaca a Calera de León, y permite acceder en coche al monasterio de Tentudía (la máxima altura de Badajoz). Una parte de la misma discurre justo por el límite de provincias y la vertiente de aguas, en un tramo en el que entran algunos carriles y existe un mirador desde el cual se puede intentar ver a los abejeros.
 

- Lo suyo es marcarse una ruta senderista de jornada completa llevando el papeo, para poder disfrutar de este rincón con la calma que requiere. Mi consejo es partir de la plaza de la iglesia de Arroyomolinos de León y buscar el cementerio, subiendo por el camino que te deja en el puerto de la Gila y más adelante en otro encuentro de caminos a la vera de un roble de tronco gordo; aquí se ha de ir a la derecha y enseguida virar a la izquierda por un sendero sombreado que nos llevará hasta las Casas de Los Bonales, un caserío que hasta hace poco contaba con habitación permanente. De allí un carril continúa hasta la carretera mencionada más arriba. No obstante, para ascender a la cumbre de Los Bonales no hay que llegar al caserío, sino virar a la izquierda a la altura de una portera que hay que traspasar, y subir por unas rodadas y después guiándote un poco por la orientación. Para volver al pueblo puede desandarse lo hecho, o bien utilizar otros de los numerosos caminos que hay en la zona (cuidado con despistarse, es mejor planificarlo antes). El desnivel es importante, pues Arroyomolinos está prácticamente a 600 msnm.
 
Caserío de Los Bonales, con sus huertecillos aledaños
  
En cuanto a la época idónea, es en primavera avanzada (finales de abril-finales de junio) cuando más partido se le saca y más cómodo es realizar una buena ruta aquí; en verano tampoco sería descabellada la visita. No obstante, en otoño la riqueza cromática es muy notoria y abundan las setas, cosa que sabrán aprovechar los amantes de la fotografía. En invierno patear estos montes puede llegar a ser muy hostil, por lo que quizá queramos limitarnos a hacer el recorrido en coche (al menos, como toma de contacto).
 
Orchis langei florece en las faldas de Los Bonales
 
 Si alguien se anima a visitar esta esquinita de Sierra Morena tras leer estas líneas, me daré por satisfecho pues imagino que no le defraudará. Y si además lo complementa con una estancia en algún alojamiento de la zona, con la degustación de nuestra gastronomía serrana o con alguna otra visita guiada por el territorio, mejor que mejor.

 
Ubicación del techo de Huelva, para que os hagáis una idea
 
No me quiero despedir sin reconocer la labor de dos compañeros, Alberto Pacheco y Javier Salcedo, que son los descubridores/observadores de algunos de los bichos que aquí se nombran, además de grandes conocedores de la Sierra de Tentudía.
 
 Un saludo a tod@s!

22 de agosto de 2012

Sierra Morena en Birdfair 2012

Los componentes de Villa Matilde e Iberus con los técnicos de ADIT-Sierra Morena 
 
 
 Cada año, desde hace veinticuatro, se celebra un evento muy especial para los pajareros a la vera de la Rutland Water Nature Reserve (Reino Unido). Se trata de la British Birdwatching Fair, punto de encuentro para amantes de las aves y de la naturaleza británicos, y lugar de exposición y negocios para empresas e instituciones que trabajan en el marco del turismo ornitológico a lo largo y ancho de todo el globo.
 
 
  Este año, por vez primera, ADIT-Sierra Morena ha estado presente en esta Birdfair. El hecho de estar allí, presentando a Sierra Morena como destino de turismo de naturaleza de primer orden dentro del contexto europeo y con una oferta concreta, dice mucho del camino que hemos recorrido desde que –allá por septiembre de 2009- comenzáramos el Proyecto de Fomento del Turismo Ornitológico en Sierra Morena…. O, al menos, a mi me lo parece…aunque no debo ser muy imparcial en ello jeje.
 
 
La Art Marquee, donde se exponían preciosidades de todo tipo... ¡qué pena ser pobre!
 
 También era mi primera vez. Y quedé impactado con la dimensión de la feria. Ciertamente asombra ver a tantos miles de personas con la misma “colgaera” que tú, soñando con paraísos lejanos llenos de aves al visitar los puestos de lugares míticos como India, Nueva Zelanda, Australia, Colombia, Uganda o Ecuador… Por nuestra parte, participamos en el de Andalucía, compartiendo espacio con empresas que trabajan en otras zonas de nuestra Comunidad como Doñana, la costa onubense, la Serranía de Ronda o las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas.
 
 
 
Materiales del stand de Andalucía, entre ellos los de Sierra Morena
 
 
  Allí estuvimos mi compi Nicasio y yo, desempolvando el chirriante inglés oxidado y explicando a los numerosos interesados y curiosos que se acercaban las riquezas y bondades de nuestra amada tierra. Decidimos llevarnos abundante material del que hemos preparado estos años, como las topoguías del GR-48, las láminas con algunas aves señeras de la Comarca, los folletos con planos de todas las rutas que hemos seleccionado en la cordillera mariánica y, cómo no, nuestros cuatro libros de Rutas para ver aves y naturaleza en edición inglesa. Además, hemos dado soporte a los empresarios que nuestro territorio que forman parte de la recién creada Red Mito, haciendo llegar al stand y repartiendo los folletos promocionales de sus actividades.
 
 
Mi compañero Nicasio y yo, luciendo algunas de las "Sierra Morena Productions"...
 
 
Algunos de nuestros empresarios acudieron también a tan destacada cita, y se lo curraron allí para dar a conocer su oferta de alojamientos y visitas guiadas. Todos eran de Jaén, cuya porción de Sierra Morena resulta de sumo interés para el turismo de observación de fauna, debido en gran parte a que es el hogar de la principal población mundial de lince ibérico. Estuvieron los componentes de Villa Matilde, los de Iberus Birding & Nature y los de Alojamientos Rurales Sierra Luna.
 
Jose y Paco, de Iberus, charlaron con el presentador felino Simon King
 
  Espero y deseo de corazón que vean los frutos al esfuerzo realizado en estos días, donde –quién lo iba  a decir- pasamos un calor horrible bajo las carpas, convertidas en improvisado invernadero debido a un sol de justicia que evaporaba la densa humedad que la tierra de la campiña inglesa guarda tras unos meses de copiosas lluvias.
 
 
 
Incluso tuvimos feria en la Feria!
 
 
Me despido por unos días, pues “de oca a oca, y tiro porque me toca”… aunque en este caso me refiero más bien a “de feria en feria” jejeje. Y esta tampoco me la puedo perder! Un saludo!
 

19 de julio de 2012

Sex on the River


Sex on the river... trazando corazones en la Rivera de Huéznar
La observación y estudio de las libélulas es, además de apasionante, muy socorrida… En los últimos tiempos los odonatos ocupan cada vez más espacio en este blog, y también en mi actividad campestre. Pero es que, ¿hay algún plan mejor en este ajogaero que es el verano andaluz, que calzarse escarpines, ponerse el bañador, colgarse prismáticos y cámara, y meterse dentro de un río, vadeando sus aguas en busca de estos fascinantes animales? Allí, a la sombra de la galería de alisos y fresnos, puedes descubrir escenas tan tórridas –al menos para sus protagonistas- como esos rayos de sol que se derraman, implacables, en la hostil realidad que impera fuera del umbroso frescor ribereño.

Calopteryx xanthostoma hembra, poniendo huevos en Sierra Morena Sevillana
 En esta ocasión traigo a estas páginas a una de las especies de caballitos más escasas de Andalucía, y una de mis preferidas. Se trata de Calopteryx xanthostoma, un endemismo del extremo suroccidental europeo que en España se asocia a ríos con aguas corrientes y frescas, estando considerado un buen bioindicador. La única población que conozco en Sierra Morena es la de la sevillana Rivera de Huéznar, y allí fue donde –entre chapuzón y chapuzón- estuve hace un par de días siguiendo los quehaceres reproductivos de tales metalizadas bellezas.


 El fiero macho se enseñoreaba en su territorio, realizando cortos y vistosos vuelos pero volviendo constantemente a sus perchas, desde donde no quitaba ojo a estas dos hembras. Ellas llegaron, incluso, a situarse cara a cara a la par que dejaban sus semillas de futuro adheridas al tallo de una planta.


Dos hembras face to face, concentradas en culminar su más importante tarea vital

 Me despido con un cutrevídeo en el que se aprecia la tarea minuciosa, y supongo que esforzada, de la oviposición por parte de una bonita hembra. Después hubo lugar para águilas imperiales, buitres negros, cigüeñas negras y otros conocidos alados serranos… pero eso fue ya otra historia, que tuvo lugar cuando el calor dio tregua y –entonces sí- afloró la afición ornitológica del “valiente” pajarero. Así cualquiera…

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11 de junio de 2012

Libeluleando y cafreando por Hornachuelos

 Quién me iba a decir, hace pocos años, que me iba a “picar” tanto con las libélulas, que incluso me atrevería a liarme la manta a la cabeza para organizar una salida para observarlas expresamente! Pero eso fue justamente lo que ocurrió el mes pasado, cuando nos reunimos nada menos que 8 colgaos para –buen madrugón mediante- observar odonatos en una de las mejores zonas de Sierra Morena para este grupo animal.


Onychogomphus uncatus, macho. Foto: Miguel Ángel Rojas

 El Parque Natural Sierra de Hornachuelos, en Córdoba, presenta algunos cauces fluviales muy bien conservados, enmarcados en fincas cinegéticas de bosque y mote mediterráneo. La buena calidad de aguas hace el resto. Ahí ha sido donde estos años atrás he podido observar algunas de nuestras libes más escasas y amenazadas, así que no había sitio mejor para hacer una prospección de aficionados.


Vencejo cafre.... fotón de MA Rojas!

 Comenzamos en el cañón del Bembézar, con el objetivo en mente de abrir boca con las aves. Nuestras amigas aladas no defraudaron, y pudimos hacer excelentes avistamientos de cigüeña negra, vencejo cafre, golondrina dáurica, picogordo y buitre leonado, entre otras. A ras de suelo, fueron los herpetos los más colaboradores, pues tuvimos buenas vistas de sapo común, lagarto ocelado, lagartija colilarga, galápago leproso y alguna que otra huidiza culebra.

Un tramo del arroyo Guadalora, hogar de Gomphus simillimus

 Pero tampoco nuestro objetivo principal quiso faltar a su cita en este imponente paraje de fragosas laderas de matorral salpicadas de picachos, sino que ya de vuelta las libes se hacían mucho de notar: Platycnemis acutipennis, algún P. latipes, Trithemis annulata y Crocothemis erythraea deambulaban a de aquí para allá –algunos ejemplares entregados al amor-, aunque la sorpresa fue encontrarnos con varias Trithemis kirbyi, una de las últimas incorporaciones a la odonatofauna ibérica, que va extendiéndose a buen ritmo por el territorio nacional (estos dos años pasados no la vi en este lugar). Y también llegó la primera de las estrellas del día: un macho de Oxygastra curtisii patrullando incansablemente su cachito de orilla. Buen comienzo!


Trithemis kirbyi. Foto: Goyo Para

 La verdadera prospección odonatera tuvo como escenario el bonito y valioso arroyo Guadalora, cauce de aguas prístinas cobijadas por un bosque de ribera bastante interesante, en el que sobresalen los rodales de almez. Allí, metidos en pozas y explorando distintas zonas del cauce, pudimos disfrutar de varias Oxygastra más. Eso sí, a pesar de que contábamos con varios y excelentes fotógrafos, las condenadas no se dignaron a posar ni una milésima de segundo en las horas que estuvimos tras ellas. ¡Qué fascinante animal! Los visitantes asiduos del blog quizá recuerden una entrada que hice sobre esta especie, con alguna foto hecha precisamente en este lugar.


Calopteryx haemorrhoidalis, macho (enseñando el porqué de su apellido). Foto: MA Rojas.

 Continuamos sumando especies chulas: Anax imperator, Cordulegaster boltonii, muchísimos Onychogomphus uncatus, Erythromma lindenii, Calopteryx haemorrhoidalis, etc etc. Y, finalmente, la otra joya de la jornada: Gomphus simillimus, probablemente una de las libélulas más complicadas de ver en Andalucía, gónfido del que encontramos varios ejemplares y vimos incluso una cópula. ¡Una pasada!


Macho de Gomphus simillimus. Foto: Goyo Para

 Al margen de las libes, pudimos ver oropéndola, picogordos, dos vencejos cafres más, buitres, aviones roqueros, etc. De mariposas estuvo flojillo para lo que suele ser el sitio, aunque la especialidad del lugar, la mariposa del almez Libythea celtis, no falló; localizamos varios ejemplares, muchos de ellos ajados y hechos polvo tras un largo invierno.


Libythea celtis, con las alas ajadas. Foto: Goyo Para

 Pero, como somos frikis de los güenos, no termina el asunto sobre el agua…. Bajo la misma, estuvimos viendo numerosos calandinos, a los que incluso hice fotos (por motivos técnicos, no puedo ponerlas ahora). Por no decir el nivel de los botánicos identificando plantas. Y es que es todo un lujo el compartir jornadas camperas con “mostruos” como Miguel Ángel Rojas, Diego Conradi, Javier Salcedo, David Vargas, Goyo Para, Juan González y Raúl Baena. Vaya desde aquí mi saludo a ellos y a todos, pues me despido hasta el mes que viene (La Pampa espera!!).


Erythromma lindenii. Foto: MA Rojas
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