[Las fotografías de paisajes y de fauna que aparecen en este Blog (realizadas mediante la técnica del cutrescoping) y los textos que las acompañan están hechos por mi, a menos que se diga lo contrario.

Puedes utilizar las imágenes y hacer referencia a los textos libremente, pero siempre citando la fuente y al autor. Gracias]


Latido Jondo

Cerradas manchas de monte en las sierras de Andújar... apreturas y riscales en Despeñaperros... soledades boscosas y remotas en Hornachuelos... cantos de colirrojo real en los frescos castañares en la Sierra de Aracena... ríos que serpentean entre hondos barrancos cordobeses... robledales donde termina Andalucía... el morir alomado y llano de la Sierra en el extremo norte de Sevilla... bellotas que se caen de las encinas... callejas de pueblos blancos donde cantan las golondrinas... olor a pasto mojado cuando suena la berrea... cigüeñas negras sobre el murmullo de las aguas... bruscos picados de águilas reales... croar de sapos y ranitas en la noche... chillidos de matanza en las frías mañana de invierno... el paso elástico del lince bajo la valla... manto florido de dehesas en primavera.... agostaero de pastos en verano...

Si yo fuera bicho, Sierra Morena sería mi área de campeo. En este blog pretendo compartir con vosotros algunos de los momentos camperos que vivo tanto en esta zona -a retazos salvaje y honda, a retazos domesticada y suave- de Andalucía como en otros variopintos parajes naturales, a veces alejados de la Sierra pero que también forman parte de mi área de dispersión....o a los cuales llego con carácter divagante o accidental....


Bienvenidos!

11 de noviembre de 2011

Cosillas del otoño...

Salamandra salamandra morenica. Cerro del Hierro (PN Sierra Norte, Sevilla)
El otoño, visto como una estación triste, fría y oscura por muchas personas es, sin embargo, la época de las sensaciones para los que amamos el campo. La Naturaleza se nos muestra viva, y nos manda señales para captar con todos los sentidos: el canto de los petirrojos recién llegados, la paleta de colores que alegra nuestra vista, el olor a tierra mojada, el tacto suave de la setas que nacen bajo los árboles, el sabor de castañas, bellotas y demás bayas propias de este tiempo….



 El otro día estuve bicheando de nuevo por la Sierra Morena Sevillana. A primera hora me encontré con esta salamandra Salamandra salamandra, otro fruto otoñal que parece salir de la nada. En esta época son muchas las salamandras que, motivadas por la humedad ambiental, salen de sus escondrijos en las noches húmedas para deambular por laderas, caminos, castañares y dehesas. A este bonito ejemplar, de la subespecie morenica (taxón endémico del sur ibérico), me lo topé a primera hora de la mañana junto a una charca, y mientras le hacía fotos me sobrevoló un flamante macho de camachuelo, otro bicho que asoma por la Sierra cuando los árboles empiezan a desnudarse.


 No menos espectaculares lucen ahora las cornicabras Pistacia terebinthus, que se enseñorean en las laderas y al abrigo de las rocas, regalando unos tonos amarillos y rojos que embelesan a cualquiera…

Cornicabra Pistacia terebinthus. Detalle de hojas otoñales. Cerro del Hierro

Pero, incluso si nos abstraemos de los detalles concretos, advertiremos que el campo en general se muestra lleno de vigor, evocador y casi misterioso. Así aparecían los bosques que rodean al Cerro del Hierro, con sus nubes enganchadas en la parte alta del monte.

Bosques de alcornoques y quejigos que rodean el Cerro del Hierro

Pongo a continuación una imagen de este emblemático Monumento Natural, por donde transcurrió inicialmente mi periplo campero del otro día. La visita a este lugar a primera hora, cuando aún no hay otros turistas, es infinitamente recomendable en esta época. Las brumas, el silencio, el airecillo soplando, dan un halo de misterio a los pasillos de roca, los túneles y las cuevas que forman parte de este laberinto pétreo, una verdadera curiosidad geológica.
Un rincón del Cerro del Hierro

También producto del otoño es esto... He aquí una parte de la cesta de “josefitas” Agaricus y “galipiernos” Macrolepiota que me llevé para casa, y que ya fueron debidamente transformados en empanados, revueltos y refrito para acompañar carnes y pastas…

Gallipiernos y josefitas cogidos en jUgïodj//%" (Sierra Morena, Sevilla)

Despido esta entrada con un acertijo: ¿alguien puede decir por qué esta caca de carnívoro (pienso que es de zorro) también es claramente otoñal? Es fácil, animaos a resolverlo!
Caca otoñal...


Como ya han pasado unos días, procedo a poner una foto para resolver el acertijo. Pero poco (o nada) hay que resolver, la verdad, pues todos habéis acertado.. He aquí la foto del "culpable" del motivo otoñal de este mojoncillo.....:

Madroño Arbutus unedo, responsable del delicioso aspecto de la deposición...

Saludos y gracias por participar!

5 de noviembre de 2011

Sierra Norte de Sevilla: noche de sapos

Noviembre es uno de los meses que más me gusta para salir al campo de noche. Para este mes, ya suele haber llovido (aunque este año aún estamos en ello), el campo está húmedo y el fresco -o frío, según- ya se nota en la oscuridad serrana. Y si, además, hay una bonita luna, todos los ingredientes están servidos.

Me gusta salir en este mes porque varias especies de anfibios ya están en celo, y porque algunas nocturnas y mamíferos también suelen mostrar una alta actividad propia del celo. Así que anoche salí a dar una vuelta por la Sierra Morena sevillana, con el objetivo principal de ver y escuchar ranas y sapos.
 No llovía. Si hubiera estado lloviendo la cosa se habría dado mejor, sobre todo en lo que a contactos visuales se refiere. Los anfibios cantores que suelen detectarse primero por aquí son el sapo partero ibérico Alytes cisternasii, del cual escuché dos tímidos coros, y el sapillo moteado ibérico Pelodytes ibericus. Este último sumaba anoche cientos de individuos. Su peculiar llamada, como dos canicas que chocan o como un sacacorchos, se escuchaba por charcones y cunetas de todo el valle, aunque escucharlos es una cosa y verlos es otra muy distinta….. No lo conseguí, de hecho. Pero ello no es impedimento para sentir la alegría de estar disfrutando de especies tan sensibles como estos pequeños sapitos, que además –al igual que los cisternasii- son exclusivos del sur ibérico.
Sapo corredor Bufo calamita. Sierra Morena, Sevilla

El único bichejo que se dignó a dejarse ver fue este sapo corredor Bufo calamita, que se jugó la vida cruzando el carril bajo un cielo limpio compartido por la media Luna, las estrellas y los nubarrones que pasaban rumbo al Este. De fondo se escuchaban un búho real, el mochuelo maullando y algunos venados aún bramando sus amores. Un zorro, un conejo y una liebre entraron en el campo de visión, poniendo una nota peluda a esta resbalosa noche por Sierra Morena.
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