[Las fotografías de paisajes y de fauna que aparecen en este Blog (realizadas mediante la técnica del cutrescoping) y los textos que las acompañan están hechos por mi, a menos que se diga lo contrario.

Puedes utilizar las imágenes y hacer referencia a los textos libremente, pero siempre citando la fuente y al autor. Gracias]


Latido Jondo

Cerradas manchas de monte en las sierras de Andújar... apreturas y riscales en Despeñaperros... soledades boscosas y remotas en Hornachuelos... cantos de colirrojo real en los frescos castañares en la Sierra de Aracena... ríos que serpentean entre hondos barrancos cordobeses... robledales donde termina Andalucía... el morir alomado y llano de la Sierra en el extremo norte de Sevilla... bellotas que se caen de las encinas... callejas de pueblos blancos donde cantan las golondrinas... olor a pasto mojado cuando suena la berrea... cigüeñas negras sobre el murmullo de las aguas... bruscos picados de águilas reales... croar de sapos y ranitas en la noche... chillidos de matanza en las frías mañana de invierno... el paso elástico del lince bajo la valla... manto florido de dehesas en primavera.... agostaero de pastos en verano...

Si yo fuera bicho, Sierra Morena sería mi área de campeo. En este blog pretendo compartir con vosotros algunos de los momentos camperos que vivo tanto en esta zona -a retazos salvaje y honda, a retazos domesticada y suave- de Andalucía como en otros variopintos parajes naturales, a veces alejados de la Sierra pero que también forman parte de mi área de dispersión....o a los cuales llego con carácter divagante o accidental....


Bienvenidos!

4 de febrero de 2011

Lecciones de etología rapacera en Sierra Morena

Buenas a todos los que soléis pasaros por aquí!
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La unión de mil y un absorbentes asuntos laborales y de unas pequeñas vacaciones (pajareo por el Moro, espero contar algo en breve), me han impedido actualizar el blog en demasiadas semanas. Por supuesto el campeo no ha cesado, pero sí mi tiempo para contar las cosas tan chulas que podemos ver en Sierra Morena por estas fechas; espero poder sacar algún huequecillo más en las próximas semanas.
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Rollos aparte, estos días pasados celebramos en Sierra Morena Sevillana las III Jornadas Técnicas de Turismo Ornitológico de Sierra Morena, dirigidas a empresarios turísticos de toda esta región interesados en la materia. En la parte práctica visitamos una de las zonas en las que estoy trabajando en dicha Comarca, con la idea, entre otras cosas, de mostrarles la enorme riqueza ornitológica de la misma. Y la verdad es que difícilmente hubiera podido salir mejor…

Comenzamos el recorrido por dehesas y encinares, donde se mostraron aves típicas como rabilargos, herrerillos, carboneros, cogujadas, trigueros, agateadores comunes o alcaudones reales. Al poco nos internamos por un área más abierta de pastos, retamares y algunos sembrados. Decenas de milanos reales Milvus milvus nos acompañaron todo el trayecto, regalándonos piruetas en el aire y protagonizando algunas grescas entre ellos.
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Bastantes chorlitos dorados y avefrías indicaban que estamos en pleno invierno, a pesar de la actividad (aunque ralentizada) que detectamos en algún galápago leproso y alguna culebra viperina. Un tapiz de florecillas salpicaba aquí y allá la pseudoestepa, mientras gorriones morunos Passer hispaniolensis y estorninos negros formaban algarabía desparramados por el suelo.

Apareció el primer águila real Aquila chrysaetos, un ave con plumaje de subadulto que nos voló por delante, internándose en el chaparral. Al rato lo relocalizamos, posado entre las encinas que otro inmaduro sobrevolaba no lejos de él, con el fondo de un intenso cielo azul salpicado por algunas nubes blancas.

No costó –afortunadamente- localizar al águila imperial Aquila adalberti, pues un flamante pajizo apareció en escena volando tras un cabezo de retamas y chaparros. Lo vimos tirarse en el pastizal, y salir al poco con un conejo que acababa de cazar! El bicho podría haberlo devorado allí mismo, donde el pasto lo hubiera librado del espionaje de nuestros curiosos ojos; pero prefirió volar unos metros y posarse totalmente a la vista, en una ladera con la hierba muy bajita. La vimos despellejar al conejo con todo lujo de detalles, sacando las tripas y comiendo los cuatros traseros. Un par de milanos se le posaron muy cerca, mirándola con el deseo de pillar algo del botín. El rato de emoción terminó cuando el águila, hostigada por las pasadas de los milanos, dio por terminado su tapeo y se retiró; en ese momento las cometas voladoras se disputaron los restos del lagomorfo.

El pajizo voló y empezó a cacarear a la vez…cosa rara, pues no había motivo aparente; unos segundos después otra imperial, hasta ese momento inapreciable por los simples ojos humanos, cayó del cielo y comenzó a volar con nuestra primera protagonista. Se trataba de un joven del año pasado, y ambos pájaros volaron juntos un rato, se dieron garras y se cantaron mutuamente, hasta desparecer en la distancia por separado ¡Todo un espectáculo!

Grajillas, cuervos, más milanos, muchas perdices y conejos, y algunas alondras nos entretuvieron hasta la llegada de dos buitres negros Aegypius monachus que vimos con todo lujo de detalles. Uno de ellos estaba prospectando en vuelo, y en un momento determinado me dio la sensación de que se tiraría; pedí a los asistentes que se fijaran en su cola y a los pocos segundos ahí estaba: esa escena tan característica, y tan hermosa, de un buitre negro bajando a tierra con la cola levantada y la cabeza gacha. El monje bajó precisamente a los restos de aquel conejo que la imperial abandonó y que –por lo que se vio- los milanos no agotaron; a algunos, esto nos hizo recordar aquel documental en el que Félix nos explicó aquello de la cadena trófica y el papel y comportamiento de los carroñeros. Una lección en vivo y en directo, que culminó cuando un par de urracas acudieron a las migajas finales; creo que las personas que allí estaban se asombraban más de ver cómo yo lo flipaba, que del propio buitre…

La llegada de varios leonados mosqueó a una pareja de ratoneros, que también deben estar ya comenzando a sentir la llamada del amor y que se dedicaron a defender con fiereza su territorio con acrobacias, maullidos y molestas pasadas a esos señores del aire.

Las imperiales jóvenes asomaron de nuevo, aunque lejos, y también una real adulta. Parando a comer el bocata anotamos un aguilucho pálido Circus cyaneus macho (que no pude ver, cachis!), un grupo de cigüeñas blancas en migración, alguna garceta común, azulones y un par de andarríos grandes. Posteriormente seguimos el paseo, y pudimos disfrutar un buen rato del cortejo de otra pareja de águila reales adultas, que arqueaban sus largas alas hacia el Sol para después dejarse caer en vertiginoso picado. Entre los muchos milanos reales que se buscaban la vidilla por la zona sacamos un milano negro Milvus migrans, cuya presencia en estas fechas no parece fácil de interpretar (¿invernante o migrante tempranero?). Más buitres negros y leonados, alguna gaviota sombría, currucas rabilargas, agachadizas comunes o un bando de +300 cigüeñas blancas en vuelo fueron algunos otros avistamientos que hicimos hasta que localizamos otra águila imperial, en este caso un adulto que cicleaba un poco alejado, y otra águila real inmadura.

El broche de oro fue el vuelo increíblemente rápido y mortal de un esmerejón Falco columbarius (h/juv), de observación rara en Sierra Morena, al que seguimos mientras perseguía alondras y bisbitas. Con ella nos despedimos de estas III Jornadas, esperando que las próximas resulten tan exitosas como las recién celebradas…

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