[Las fotografías de paisajes y de fauna que aparecen en este Blog (realizadas mediante la técnica del cutrescoping) y los textos que las acompañan están hechos por mi, a menos que se diga lo contrario.

Puedes utilizar las imágenes y hacer referencia a los textos libremente, pero siempre citando la fuente y al autor. Gracias]


Latido Jondo

Cerradas manchas de monte en las sierras de Andújar... apreturas y riscales en Despeñaperros... soledades boscosas y remotas en Hornachuelos... cantos de colirrojo real en los frescos castañares en la Sierra de Aracena... ríos que serpentean entre hondos barrancos cordobeses... robledales donde termina Andalucía... el morir alomado y llano de la Sierra en el extremo norte de Sevilla... bellotas que se caen de las encinas... callejas de pueblos blancos donde cantan las golondrinas... olor a pasto mojado cuando suena la berrea... cigüeñas negras sobre el murmullo de las aguas... bruscos picados de águilas reales... croar de sapos y ranitas en la noche... chillidos de matanza en las frías mañana de invierno... el paso elástico del lince bajo la valla... manto florido de dehesas en primavera.... agostaero de pastos en verano...

Si yo fuera bicho, Sierra Morena sería mi área de campeo. En este blog pretendo compartir con vosotros algunos de los momentos camperos que vivo tanto en esta zona -a retazos salvaje y honda, a retazos domesticada y suave- de Andalucía como en otros variopintos parajes naturales, a veces alejados de la Sierra pero que también forman parte de mi área de dispersión....o a los cuales llego con carácter divagante o accidental....


Bienvenidos!

1 de diciembre de 2011

Rutas para ver aves y naturaleza en Sierra Morena de Jaén

¡Qué buenos momentos he pasado estos últimos años pateando la Sierra Morena jiennense! Los que la conocéis, sabéis que es todo un privilegio para un naturalista el poder trastear por ella. Y ahora me siento doblemente afortunado, ya que por fin hemos publicado desde ADIT-Sierra Morena el segundo volumen de nuestra colección de libros de rutas naturalísticas, que no es otro que el dedicado a Sierra Morena de Jaén.


 El libro, con sus dos ediciones en castellano e inglés, se presentó el  pasado día 29 de noviembre en el marco de las IV Jornadas de Turismo Ornitológico de Sierra Morena, que tuvieron lugar en el evocador pueblo de Baños de la Encina y su entorno.


 Quiero dar las gracias públicamente a todos los que habéis/han colaborado conmigo en este trabajo, principalmente con la cesión de imágenes para el mismo. Me gustaría, al menos, nombrar a aquellos que tienen un blog o página de fotos, para enlazaros a los respectivos y que veáis el bien trabajo que realizan. Así que gracias a Juan Sagardía (autor de la espectacular imperial de la portada), Miguel Ángel Domínguez (cuya preciosa toma de lince también sale en la portada), José Manuel “Odiel” Méndez, Ricardo Rodríguez, Luis OjembarrenaAquilino Duque, Juan Luis Muñoz, Raúl Baena, Miguel Ángel Rojas, Juan Oñate, Paco Hoyos, Ángel Pulido, Miguel Rouco, Carlos Fernández, Teo Todorov y el benjamín –que apunta alto- Sammy Langlois, así como a Mariano Martínez y Paco M. Barranco. GRACIAS a todos.


 Me gustaría despedirme con el texto de contraportada del libro, que puede conseguirse a través de este enlace: http://www.laserrania.org/?p=2354

El Paso de Despeñaperros tiene siempre sus puertas abiertas al viajero que desee adentrarse en Sierra Morena de Jaén. En ella le esperan miles de hectáreas de monte mediterráneo, bosques de encinas y alcornoques, extensos pinares, ríos cortejados por adelfares y densas riberas, cerros y lomas salpicados con bolos de granito y cortados rocosos, dehesas donde pastan toros de lidia, campos de plateados olivos y fértiles vegas regadas por el gran Guadalquivir. 

 En este escenario natural de innumerables sierras, barrancos y llanos se desarrolla a diario la más fascinante cara de la vida en los ecosistemas mediterráneos. Al cobijo de la soledad de sus remotos parajes caza sigilosamente el lince ibérico, el águila imperial cacarea afianzando sus dominios, campean los últimos lobos andaluces, el vencejo cafre busca nidos de barro en los que realizar su puesta, el buitre negro plasma su enorme silueta en el azul del cielo, los sapos parteros ibéricos cantan en melancólicos coros, bogas y barbos remontan los limpios ríos en busca de sus frezaderos, los machos de sisón cortejan a las hembras en barbechos y trigales, los críalos persiguen y atemorizan a las urracas, endemismos vegetales como Digitalis mariana o Centaurea citricolor se abren paso entre grietas y taludes, el elanio se cierne sobre olivares y herbazales, el calamón pone la nota de color entre las eneas y la carraca hace lo propio en la campiña…

 Se recogen en este libro 15 propuestas de distinta tipología (trayectos en coche, rutas a pie, paseos para hacer en familia y puntos fijos de observación) y de diferente grado de dificultad, dirigidas tanto al experto naturalista como al pajarero que se inicia. A través de ellas podremos conocer esta sorprendente comarca, que, por el conjunto de sus valores, es uno de los grandes santuarios de la Naturaleza ibérica.

 Un saludo!

11 de noviembre de 2011

Cosillas del otoño...

Salamandra salamandra morenica. Cerro del Hierro (PN Sierra Norte, Sevilla)
El otoño, visto como una estación triste, fría y oscura por muchas personas es, sin embargo, la época de las sensaciones para los que amamos el campo. La Naturaleza se nos muestra viva, y nos manda señales para captar con todos los sentidos: el canto de los petirrojos recién llegados, la paleta de colores que alegra nuestra vista, el olor a tierra mojada, el tacto suave de la setas que nacen bajo los árboles, el sabor de castañas, bellotas y demás bayas propias de este tiempo….



 El otro día estuve bicheando de nuevo por la Sierra Morena Sevillana. A primera hora me encontré con esta salamandra Salamandra salamandra, otro fruto otoñal que parece salir de la nada. En esta época son muchas las salamandras que, motivadas por la humedad ambiental, salen de sus escondrijos en las noches húmedas para deambular por laderas, caminos, castañares y dehesas. A este bonito ejemplar, de la subespecie morenica (taxón endémico del sur ibérico), me lo topé a primera hora de la mañana junto a una charca, y mientras le hacía fotos me sobrevoló un flamante macho de camachuelo, otro bicho que asoma por la Sierra cuando los árboles empiezan a desnudarse.


 No menos espectaculares lucen ahora las cornicabras Pistacia terebinthus, que se enseñorean en las laderas y al abrigo de las rocas, regalando unos tonos amarillos y rojos que embelesan a cualquiera…

Cornicabra Pistacia terebinthus. Detalle de hojas otoñales. Cerro del Hierro

Pero, incluso si nos abstraemos de los detalles concretos, advertiremos que el campo en general se muestra lleno de vigor, evocador y casi misterioso. Así aparecían los bosques que rodean al Cerro del Hierro, con sus nubes enganchadas en la parte alta del monte.

Bosques de alcornoques y quejigos que rodean el Cerro del Hierro

Pongo a continuación una imagen de este emblemático Monumento Natural, por donde transcurrió inicialmente mi periplo campero del otro día. La visita a este lugar a primera hora, cuando aún no hay otros turistas, es infinitamente recomendable en esta época. Las brumas, el silencio, el airecillo soplando, dan un halo de misterio a los pasillos de roca, los túneles y las cuevas que forman parte de este laberinto pétreo, una verdadera curiosidad geológica.
Un rincón del Cerro del Hierro

También producto del otoño es esto... He aquí una parte de la cesta de “josefitas” Agaricus y “galipiernos” Macrolepiota que me llevé para casa, y que ya fueron debidamente transformados en empanados, revueltos y refrito para acompañar carnes y pastas…

Gallipiernos y josefitas cogidos en jUgïodj//%" (Sierra Morena, Sevilla)

Despido esta entrada con un acertijo: ¿alguien puede decir por qué esta caca de carnívoro (pienso que es de zorro) también es claramente otoñal? Es fácil, animaos a resolverlo!
Caca otoñal...


Como ya han pasado unos días, procedo a poner una foto para resolver el acertijo. Pero poco (o nada) hay que resolver, la verdad, pues todos habéis acertado.. He aquí la foto del "culpable" del motivo otoñal de este mojoncillo.....:

Madroño Arbutus unedo, responsable del delicioso aspecto de la deposición...

Saludos y gracias por participar!

5 de noviembre de 2011

Sierra Norte de Sevilla: noche de sapos

Noviembre es uno de los meses que más me gusta para salir al campo de noche. Para este mes, ya suele haber llovido (aunque este año aún estamos en ello), el campo está húmedo y el fresco -o frío, según- ya se nota en la oscuridad serrana. Y si, además, hay una bonita luna, todos los ingredientes están servidos.

Me gusta salir en este mes porque varias especies de anfibios ya están en celo, y porque algunas nocturnas y mamíferos también suelen mostrar una alta actividad propia del celo. Así que anoche salí a dar una vuelta por la Sierra Morena sevillana, con el objetivo principal de ver y escuchar ranas y sapos.
 No llovía. Si hubiera estado lloviendo la cosa se habría dado mejor, sobre todo en lo que a contactos visuales se refiere. Los anfibios cantores que suelen detectarse primero por aquí son el sapo partero ibérico Alytes cisternasii, del cual escuché dos tímidos coros, y el sapillo moteado ibérico Pelodytes ibericus. Este último sumaba anoche cientos de individuos. Su peculiar llamada, como dos canicas que chocan o como un sacacorchos, se escuchaba por charcones y cunetas de todo el valle, aunque escucharlos es una cosa y verlos es otra muy distinta….. No lo conseguí, de hecho. Pero ello no es impedimento para sentir la alegría de estar disfrutando de especies tan sensibles como estos pequeños sapitos, que además –al igual que los cisternasii- son exclusivos del sur ibérico.
Sapo corredor Bufo calamita. Sierra Morena, Sevilla

El único bichejo que se dignó a dejarse ver fue este sapo corredor Bufo calamita, que se jugó la vida cruzando el carril bajo un cielo limpio compartido por la media Luna, las estrellas y los nubarrones que pasaban rumbo al Este. De fondo se escuchaban un búho real, el mochuelo maullando y algunos venados aún bramando sus amores. Un zorro, un conejo y una liebre entraron en el campo de visión, poniendo una nota peluda a esta resbalosa noche por Sierra Morena.

19 de octubre de 2011

Charla Aves Sierra de Aracena y Picos de Aroche



Buenas! Como sé que hay pajareros de Huelva que leen el blog, os informo de una charla que me han invitado a dar el próximo lunes, 24 de octubre, en Huelva capital. Será sobre las aves de la Sierra de Aracena, y para asistir (es gratuito) sólo hay que mandar un correo a antonio.pino@huelva.es

 Espero veros a algun@s por allí!

4 de octubre de 2011

Sierra Morena Deluxe: DIGITALIS MARIANA

Digitalis mariana ssp. heywoodii, detalle de una flor
Valle del río Yeguas (Sierra Morena cordobesa)
No es Sierra Morena en términos generales un edén de la flora ibérica. Es decir, a pesar de contar con amplias extensiones de valiosos hábitats –como bosques de ribera, monte mediterráneo o dehesas - el número de especies vegetales presentes en la cordillera mariana es muy inferior al de muchos otros enclaves serranos andaluces. Y, por tanto, los endemismos apenas están presentes.


En este contexto, destaca una de las pocas plantas casi endémicas de nuestra Sierra: la dedalera de Sierra Morena Digitalis mariana. Se trata de una escrofulariácea perenne exclusiva del sur de la Península, concretamente del sector mariánico-monchiquense. Hay cierta controversia taxonómica sobre su estatus y, aunque algunos autores consideran sus subespecies como especies independientes, siguiendo los criterios de Flora Vascular de Andalucía Oriental cabe hablar de dos subespecies.


Digitalis mariana ssp. mariana, tallo con flores aún cerradas.
Cascada de La Cimbarra (Aldeaquemada, Jaén)
Digitalis mariana ssp. mariana es más parecida a D. purpurea, con quien coincide en las áreas en las que está presente. Es una planta alta y grácil con vellosidad (tomento) en sus hojas y tallo, que son de color blanquecino, y con flores moradas también con “pelitos” y menos lampiñas que las de su común pariente. En Sierra Morena aparece fundamentalmente en el extremo oriental, en las provincias de Jaén y Ciudad Real, aunque existen citas –alguna de ellas de ejemplares dudosos, al parecer- en las sierras de Aracena, Tentudía y otros lugares de Badajoz. Crece en grietas y cornisas de riscales y crestas rocosas silíceas, normalmente a mayor altitud que su hermanísima…

Digitalis mariana ssp. mariana. Porte de la planta; se aprecian las hojas blanquecinas y "peludas".
Sierra Quintana (Andújar, Jaén)

Y es que Digitalis mariana ssp. heywoodii es propia de áreas más bajas, donde se levanta en suelos sueltos originados por la erosión de materiales graníticos. Más llamativa y conocida que la anterior, esta subespecie se caracteriza por su tallo y hojas anchas muy peludos o incluso lanosos, y por sus flores de color blanquecino o vainilla, también con aspecto aterciopelado. Crece entre bolos y berrocales de Sierra Morena oriental, existiendo otro núcleo (más occidental) en las dehesas del suroeste pacense y algunas zonas del Alentejo portugués.

Digitalis mariana ssp. heywoodii, porte de varias plantas; se aprecian las hojas muy anchas.
P.N. Sierra de Andújar (Jaén)

Esta planta, sin duda una de las joyas vegetales de Sierra Morena, puede ser observada con facilidad durante su época de floración –especialmente en mayo- en muchos lugares de Sierra Morena de Jaén, como en el entorno del santuario de la virgen de la Cabeza (ssp. heywoodii) o los crestones de Despeñaperros (ssp. mariana), así como en varias de las rutas en las hemos trabajado desde ADIT y que forman parte de la segunda entrega de la colección Rutas para ver aves y naturaleza en Sierra Morena, centrada en la porción de la cordillera que queda en la provincia de Jaén y que verá la luz en las próximas semanas.

Digitalis mariana ssp. heywoodii. Cerro del Cabezo o del Santuario (P.N. Sierra de Andújar, Jaén) 

Os animo a disfrutar de estas preciosidades la próxima primavera. Un saludo!

11 de septiembre de 2011

Cuando el tamaño SÍ que importa

A pesar de dichos y refranes, con frecuencia reparamos en nuestros paseos campestres con seres que seguramente nos serían inexistentes de no ser por su gran talla. Se trata de especies que destacan gracias a su envergadura, altura, porte o anchura, bien sea en un contexto general o en el ámbito de su género o familia en cuestión.

 Así, gracias a su porte y peso, las avutardas son conocidas incluso por el gran público no pajarero. Si preguntas a amigos o familiares por el ave más “grande” de España, seguramente alguno o muchos de tus interrogados sepan que se trata de la avutarda. Y es que los 16 kg que llegan a pesar los machos de esta especie los convierten en uno de esos pocos animales que han traspasado las barreras del mundo natural para colarse en lo que suele denominarse cultura general.

Machos de avutarda Otis tarda. Campiña de Écija-Osuna (Sevilla)

 Caso muy distinto es el de los odonatos, que siguen siendo ajenos para las masas, a pesar de su hermosura y de su atractiva biología. Entre ellos también hallamos ejemplos de tallas sobresalientes, especies que nos obligan a fijarnos en ellas cuando sobrevuelan nuestra vereda o se mueven junto al cauce por el cual trasegamos. Una de las mayores especies ibéricas, aunque no la mayor, es Anax parthenope. Su envergadura y longitud, así como la “silla de montar” azul de la que hace gala, hacen casi imposible no fijarse en ella.

Anax parthenope, macho. Lagunas de Espera (Cádiz)

Tampoco es fácil abstraerse de la belleza y grandes dimensiones de Iphiclides (podalirius) feisthamelii, que es una de las mariposas diurnas de mayor tamaño que podemos encontrar por el sur de Iberia.

Iphiclides (podalirius) feisthamelii, en pausa durante hilltopping. Sierra Morena cordobesa

 Pariente lejana de la anterior, Marumba quercus luce una librea mucho menos llamativa que la de la chupaleche, si bien sus medidas la hacen estar también entre los lepidópteros más notorios de Europa.
 
Marumba quercus, de noche en La Janda (Cádiz)

 Pero en el mundo a ras de suelo en el que se mueven los invertebrados no voladores, ni siquiera un destacado tamaño les convierte en visibles a los torpes ojos de la mayoría de los humanos. Entre ellos me incluyo, por supuesto, ya que quizá no hubiera posado mis ojos en esta enorme tijereta gigante si no se hubiera encontrado donde estaba: debajo del caparazón de una tortuga boba ya podrida. Una pasada de bicho, de aspecto amenazador… Posteriormente pude identificarla, y aprender que se trata de la especie de dermáptero más grande de la Península.

Tijereta gigante Labidura riparia. Playa de El Asperillo, P. Nat. de Doñana (Huelva)

 Aspecto poco agradable tienen también las típulas, a pesar de que son totalmente inofensivas. Y eso que algunas especies, como éstas de la imagen, combinan su gran envergadura y tamaño con una agresiva librea atigrada. Un bicho muy llamativo, que sin duda gana en las distancias cortas.

Típulas del género Nephrotoma. Sierra Morena cordobesa

 No obstante, incluso ellas tienen depredadores temibles. También a pequeña escala, claro, pero no por ello menos letales. Los mayores asílidos, de apariencia fiera y fortificada, capturan en vuelo a las típulas, a las que la Natura no ha dotado precisamente de un vuelo ágil y raudo. Una vez atenazada la jugosa presa, el infalible matador se la come con parsimonia en ese ras de suelo ya mencionado, en el cual minuto a minuto se suceden innumerables dramas y victorias para los diminutos seres sin vértebras…

Asiliidae devorando un tipuliforme. Sierra Morena cordobesa

 Otro atigrado cazador, éste más famoso y protagonista de muchas entradas de blogs, es la araña cestera o araña tigre. Las hembras, bastante tochas, esperan pacientemente en su tela a que algún distraído insecto caiga en sus redes. Para los naturalistas, en cambio, constituyen animalitos preciosos dignos de fotografiar cada vez que nos las topamos.

Argiope bruennichi, hembra. Sierra Morena, Sevilla

 Igualmente grandes a escala arácnida son las especies de tarántulas que forman parte de la fauna europea. Ésta de la foto ya salió en este blog, y –a pesar de su enorme tamaño- me demostró su lado más tierno y maternal, esperando a sus pequeños rezagados tras cruzar una carretera.

Hogna radiata, hembra con crías. P. Nat. Sierra Norte de Sevilla

Retomando los aposemáticos diseños rayados, ha de repararse en la escolopendra. Otro depredador que causa pánico entre muchos bichillos, y uno de los mayores miriápodos de Europa. Siempre es emocionante encontrársela bajo las piedras, aunque hay que mantener las distancias con ella.

Scolopendra cingulata. Valle del Viar (Badajoz)

 Muy parecido diseño de coloración muestra Vespa crabro, la más grande de nuestras avispas. Sé que la foto que pongo es lamentable, pero aún no he podido pillarlas de forma decente, a pesar de haberlas visto en varios lugares en las últimas temporadas. Es, si no me equivoco, el mayor himenóptero europeo, una especie poco agresiva que suele establecer sus nidos en huecos de árboles. En Sierra Morena suelo verla en zonas boscosas frescas. Para informarse de la biología de esta especie recomiendo esta completa página.


Vespa crabro. Sierra de Aracena (Huelva)

 Cambiando totalmente de tercio, y de tonos de color, me gustaría dar un rinconcito en esta entrada a uno de los mayores saltamontes que tenemos en Iberia. Se trata de Acanthacris ruficornis, un ortóptero de distribución africana que cuenta con algunas citas en las provincias de Sevilla y Cádiz (unas pocas apuntan a su probable reproducción a este lado del Estrecho). Incluso algunos de los que disfrutábamos del espectáculo de la migración de aves, decidimos apartar la vista del cielo para hacerla recaer en estos grandes y patilargos bichejos, que sin duda lo merecen.

Acanthacris ruficornis ssp. citrina. Estrecho de Gibraltar (Cádiz)

 Y como no todo van a ser animales, se cuela en esta relación de “seres gigantes” un vegetal. Se trata de una planta que me llamó la atención por tu talla, su porte enhiesto y también por su llamativa floración. Sus hojas me resultaron familiares, y ya en casa adiviné por qué: han quedado inmortalizadas en multitud de edificios históricos, tanto de la Grecia clásica y de la civilización romana, como del Renacimiento. Es el acanto, cuyas hojas aparecen en los capiteles de las columnas del orden corintio; es una especie de dudosa distribución original que parece no ser autóctona de la Península, sino del Mediterráneo oriental. Aún así, es posible encontrarla asilvestrada en algunos lugares de España.


Acanthus mollis. Sierra de Hornachuelos (Córdoba)

 Despido esta entrada con un curioso personaje. Un día dando un paseo por una dehesa de Sierra Morena me fijé en unos coleópteros de tamaño muy grande, que se movían en las aguas de una charca temporal. Tras examinarlos y fotografiarlos, averigüé que eran Hydrophilus pistaceus, uno de los mayores escarabajos acuáticos de nuestra geografía. Un animal que me demostró tener una fuerza extraordinaria, y en el que con total seguridad no me hubiera fijado a no ser por sus dimensiones.


Hydrophilus pistaceus. P. Nat. Sierra Norte de Sevilla

Así que ya veis, el tamaño sí que importa….al menos en determinadas ocasiones! Un saludo

22 de agosto de 2011

Sierra Morena Deluxe: OXYGASTRA CURTISII


 Inevitablemente, cuando empiezas a meterte en uno de esos submundillos que forman parte de nuestra Biodiversidad tratas de conocer los ingredientes que lo forman, y enseguida te quedas con la copla de cuáles son los más selectos. Eso me pasó cuando empecé a interesarme por los odonatos; o sea, los caballitos del diablo y libélulas “de toda la vida”. Lees, consultas, buscas información, miras fotos... Y Oxygastra curtisii se me grabó pronto en la memoria, tanto por lo llamativo del bicho como por lo sonante de su nombre, además de por su reducida área de distribución mundial. Pero claro, obviamente no iba a empezar por el tejado (no está hecha la miel pa la boca del cochino), así que empecé a buscar, aprender y disfrutar de las especies más frecuentes y comunes.


Mi primera Oxygastra curtisii, fotografiada con cutreprismiscoping en la sierra de Hornachuelos

Oxygastra curtisii es una de las poquísimas especies de odonatos que forman parte del Catálogo Nacional de Especies Amenazadas. Se encuentra actualmente en la categoría de “Vulnerable”, y su situación no es muy halagüeña –especialmente en el Sur ibérico-, porque ocupa tramos medios y bajos de ríos permanentes bien conservados, con aguas lentas, limpias y abundante vegetación de ribera combinada con claros. Casi ná…

Uno de los arroyos donde vive Oxygastra curtisii en Sierra Morena, justo tras unas copiosas lluvias

 En Andalucía la especie está citada en todas las provincias occidentales y en Jaén, aunque las cita de Huelva es antigua. El principal núcleo de población se halla en los ríos de Los Alcornocales-Sierra de Grazalema, pero en Sierra Morena también es conocida en varias localidades. El año pasado, mientras trabajaba por un arroyo precioso de la sierra de Hornachuelos, me topé con una libélula mediana, de apariencia oscura metalizada y que no paraba de patrullar de arriba a abajo un pequeño tramo del solysombra de la ribera. Traté de verla bien con paciencia, cosa que logré cuando al fin se posó. Así fue como esta preciosidad llegó por primera vez a mis ojos, y comprobé que sus tonos verdes y amarillos ganan en las distancias cortas. La emoción fue doble, pues ni siquiera iba buscándola, ya que no sabía que justo ésa era una de sus localidades actuales.

Otro odonato espectacular, frecuente en arroyos rocosos de Sierra Morena:
Onychogomphus forcipatus ssp. unguiculatus

 Esa mañana de principios de mayo disfruté de varios ejemplares, vecinos de otras bellezas como Onychogomphus forcipatus, Cordulegaster boltonii o Calopteryx haemorrhoidalis. Un mes y pico después me la topé de nuevo, esa vez a orillas del Bembézar, también en el P.N. Sierra de Hornachuelos. Y es que en el sector central de la Sierra es donde se encuentra la mayoría de sus efectivos, pues la rivera de Ciudadeja (P.N. Sierra Norte de Sevilla) es la otra localidad con población conocida actual. Hay citas más o menos antiguas de otros lugares de la Sierra Morena sevillana y cordobesa, pero por desgracia en los últimos años no se le ha encontrado en ellos, o al menos eso refleja la bibliografía. Esto hace ver la situación desfavorable que atraviesa, motivada por factores de amenaza como la construcción de presas, las extracciones de agua, la contaminación de las mismas o las alteraciones en el nivel de los cauces.
  
 Ello debe hacernos valorar aún más los escasos encuentros con esta bonita especie, casi exclusiva de la Península y Francia. Una más de las joyas con las que cuenta Sierra Morena.

9 de agosto de 2011

Las grandes cazadoras del Estrecho

Llevaba varios años intentando hacer una salida para ver orcas Orcinus orca en el Estrecho pero siempre se chafaba el plan, bien por falta de tiempo, por ausencia de las susodichas en el área, por temporales de levante, etc. Pero este año la cosa prometía y parecía factible, así que reservamos viaje con Turmares para el sábado 6 de agosto. El día de antes recibí un correo al foro de la Red Andaluza de Observadores de Aves, enviado por Álvaro Díaz de Madrid, proponiendo un viaje a las orcas pero en un velero, en vez de barco a motor, sólo para 10 personas como máximo (serían pajareros), con una hora más que los viajes habituales y por un precio sólo algo superior. La cosa pintaba tan bien que apenas nos los pensamos.

Tripulación a bordo del Aroha Rahi

Así fue como el sábado a las 14:30 zarpábamos del puerto de Tarifa a bordo del Aroha Rahi un grupo de 7 personas más el capitán, Pepe, y la grumete, Paqui. Ellos, además de ser grandes y agradables profesionales, demostraron ser personas generosas, de modo que la visita duró casi 6 horas en lugar de 4. Claro que la cosa no fue para menos…

Paíño de Wilson Oceanites oceanicus, en aguas del Estrecho (Foto: José Juan Díaz)

A pocos km del puerto empezamos a avistar paíños. Muchos se vieron lejos y en malas condiciones, así que no nos quisimos tirar a la piscina identificándolos como paíños de Wilson, a pesar de que estábamos alertados de que llevaban más de una semana observándose en estas aguas. Yo, al menos, no tenía experiencia con esta especie, aunque sí varios de los compañeros de viaje. Pero poco a poco se fueron dejando ver mejor y más de cerca, lo cual era lógico porque había decenas de ellos. Así fue como pudimos confirmar que se trataba, en su mayoría, de paíños de Wilson Oceanites oceanicus, un puntazo y boroña para mi!


Mamá Orca con su cría. Al fondo Tánger (Marruecos)

En cualquier caso, la atención que empezamos prestando a las aves se fue disolviendo conforme nos aproximábamos a la zona donde supuestamente debían estar las orcas. Los pasajeros de los barcos de avistamiento “normales” las habían estado observando un rato antes, pero por una confusión nos desplazamos en otra dirección. La cosa empezó a ponerse fea, pues el tiempo se agotaba. Ya casi in extremis el patrón decidió ir a buscarlas a pelo, así que nos pidió que estuviéramos atentos al mínimo soplo que se elevara sobre el nivel de las aguas… hubo ratos en que no se oía casi ni la respiración, con todo el personal escudriñando palmo a palmo el mar. Ni siquiera se cantaban los paíños que pasaban cerca del velero…

 Orca zambulléndose muy cerca de la borda

Y cuando ya a más de uno nos asaltaba la desesperanza, Diego gritó “¡ALLÍ ALLÍ!”. 18 ojos miraron de golpe, y pudimos ver varios soplos, y después algunas aletas. La euforia nos ganó, y durante unos minutos estuvimos viendo a las orcas lejillos, entrando y saliendo del agua, resoplando y sacando la aleta, que en el caso del macho era bestial, pienso que más alta que yo. Al parecer se trata de la manada de Camacho, una de las 3 ó 4 que se alimentan en el Estrecho cada año. Se sumergieron y de nuevo llegó la incertidumbre.

Bicharraca emergiendo ante nuestros atónitos ojos

Al tiempo las vimos salir justo al lado contrario, con el fondo de la moruna Tánger. ¡Nos habían pasado al lado! Tras otro rato, sin esperarlo nos vimos rodeados por estos espectaculares bicharracos. Vimos al macho de nuevo, incluso sacando la cola, pero enseguida se retiró. Se quedaron unos 5-6 bichos de “menor tamaño” (pero vamos, acojonaban casi lo mismo) y al menos una cría que, contra todo pronóstico, se pusieron a nadar por debajo del barco, mostrando las manchas blancas de su espectacular librea. Las tuvimos a escasos metros, se escuchaban sus soplos e incluso parecían jugar con el pequeño bote salvavidas…

A algunas parecía gustarles (o no) el bote salvavidas

No sé cuánto tiempo duró la observación, quizá 20 minutos, pero fueron muy intensos, pues cada vez que asomaba alguna o se le veía bucear bajo las transparentes aguas se nos subían las pulsaciones. Sin duda, una de las grandes experiencias naturalistas para muchos de nosotros, de esas que por mucho que las leas o te las cuenten, no se conocen en su verdadera magnitud hasta que se viven en primera persona.

Las tuvimos muy cerca!

Cuando ellas decidieron que ya era bastante se retiraron, y nosotros retornamos a puerto. Entre la agradable charla hubo también tiempo para buscar paíños, de modo que estimo que no vimos menos de 60 wilsons, si bien muy probablemente hubiera más del centenar largo. Un par de págalos grande, algunas pardelas cenicientas y una balear fueron los otros pocos pájaros que se anotaron.

Aquí un ejemplar pasando por debajo del barco

En resumen, fue una grata experiencia que no puedo dejar de recomendar a cualquier amante de la Naturaleza. Compartimos grupo Fernando Guerrero, Jennifer Mompart, Diego Llorente, José Ramón Martín, el amigo gocero José Antonio López (JAL, una alegría reencontrarme contigo), Patri y yo, además de Pepe y Paqui. En las cervecitas posteriores se comentaron detalles y se compartieron experiencias, siendo el broche a una de mis mejores jornadas camperas de los últimos tiempos.


29 de junio de 2011

Rutas para ver Aves y Naturaleza en Sierra de Aracena y Picos de Aroche


Buenas,
 Hoy ha sido un día muy ilusionante para mi. No a todo el mundo le dan la oportunidad de intentar dar a conocer lo que más le apasiona para que otros puedan apreciarlo igualmente, y además centrado en su propia tierra, con la que todo pajarero tiene una vinculación especial.                                            
                                                     
Y es que por fin, tras una larga espera, hemos podido presentar el libro que publicamos recientemente desde ADIT-Sierra Morena en el marco del Proyecto de Fomento del Turismo Ornitológico en Sierra Morena: Rutas para ver Aves y Naturaleza en Sierra Morena. Vol. 1 Sierra de Aracena y Picos de Aroche, del cual tengo la fortuna de ser autor. Se trata de un trabajo dirigido a poner en valor la riqueza natural en general, y ornitológica en particular, de esta Comarca, con la idea de echar a andar el turismo de Naturaleza específico en la zona. En los próximos meses haremos lo mismo con los libros que estamos preparando de la Sierra Norte de Sevilla, Sierra Morena cordobesa y Sierra Morena de Jaén.

La tirada es de 3.000 ejemplares; 2.000 de ellos estarán a la venta, al precio de 15 €, en librerías y grandes superficies de muchos sitios de España, además de en tiendas online. En breve habrá más info en la web de la editorial La Serranía, y en pocas semanas verá la luz la edición inglesa.

Me gustaría copiaros el texto de la contraportada:

"Allá donde la Sierra Morena andaluza tiene su límite más occidental, se encuentra la enorme comarca de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche (Huelva). En sus más de 300.000 hectáreas están representados variados paisajes mediterráneos, como ríos con adelfas y tamujos, altos y frondosos robledales, grandes manchas de matorral mediterráneo, famosos castañares, bien conservados bosques de ribera o extensísimas dehesas que ejemplifican a la perfección eso que hoy damos en llamar el “uso sostenible” de nuestros recursos.

La Sierra de Aracena y Picos de Aroche ofrece innumerables posibilidades de disfrute al naturalista. Merece la pena relajarse y dejarse llevar por la curiosidad, para así tratar de aprehender todo aquello que la Naturaleza nos muestra y exhibe, desde el minúsculo paso de una hilera de hormigas hasta el señorial vuelo del buitre negro, pasando por la peligrosa belleza de la Amanita muscaria, la delicada floración de las orquídeas, las mantis y su mortal abrazo, las llamadas de amor de ranas y sapos, el paso furtivo del meloncillo, milenarias rocas suaves al tacto, la delicada caída otoñal de las hojas de un castaño o la sonora hermosura del canto del ruiseñor.

Se recogen en este libro 17 propuestas de distinta tipología (trayectos en coche, rutas a pie, paseos para hacer en familia y puntos fijos de observación) y de diferente grado de dificultad, dirigidas tanto al experto naturalista como al pajarero que se inicia. A través de ellas podremos conocer a los más destacados integrantes de su fauna y de su flora, como el pico menor, la boga del Guadiana, la cigüeña negra, el roble melojo, el abejero europeo, el mosquitero ibérico, la peonía, el alzacola, la araña negra de los alcornocales y un largo elenco de seres vivos que pueblan, en vecindad con los serranos, este formidable espacio natural."


Sólo me queda dar las gracias a la gerencia de ADIT-Sierra Morena y al GDR Sierra de Aracena y Picos de Aroche por haber puesto su confianza en mi para desarrollar este Proyecto, así como a todas las personas que han cedido las estupendas fotografías que hacen muy atractivo el libro, o al menos a mi me lo parece…



 Me despido con una foto de esta mañana, de la presentación del libro en Huelva capital
(Foto: Agencia EFE).



4 de junio de 2011

(Algunas) Orquídeas de Sierra Morena

Terminó el grueso de la temporada de orquídeas de 2011, y no quisiera dejar pasar la oportunidad de poner algunas fotillos de las distintas especies de plantas de esta familia que he podido ver este año por Sierra Morena. No ha sido gran cosa, pero en términos generales la cordillera mariana no es especialmente rica en orquídeas, y además hay que añadir que no he podido prestarles toda la atención que me hubiera gustado.

Encabezo intencionadamente esta entrada con la flor de Ophrys scolopax, de una belleza extremadamente sofisticada, a la que incluso podríamos calificar de geométrica. Sus sépalos forman una composición triangular de la que sobresalen lateralmente dos pétalos, a modo de afiladas antenas; y, aunque no se aprecia en la foto, el labelo –que se estrecha mucho hacia la punta- termina en un reborde replegado hacia adelante. Tampoco se ve el “pico” que forma el ginostemo (de donde al parecer viene su nombre, que lo compara con la cabeza de la becada Scolopax rusticola), y que contribuye también al juego de formas que protagoniza esta flor.

.. Una belleza distinta, basada en la sencilla elegancia, es la de Cephalantera longifolia, cuyas flores blancas se alternan hacia un lado y otro en la verticalidad del tallo verde. Muy bien distribuida por bosques de toda la Sierra, es la única especie que llevo vista hasta la fecha creciendo bajo eucaliptos.

Pero ciertamente los tonos rosados y morados son los que predominan en la orquidioflora serrana. La especie más común y mejor distribuida es, probablemente, Ophrys tenthredinifera; sus flores rosadas adornan incluso las cunetas y orillas de carreteras y caminos, como esta que crecía junto al río Despeñaperros en Jaén.

Por supuesto, no por ser abundante es menos bonita; aquí va el detalle de una flor cordobesa que, como en todas las Ophrys, imita el diseño del cuerpo de las abejas y abejorros para atraerlos y utilizarlos para su propia polinización, un auténtico timo sexual que hasta la fecha les ha sido bastante efectivo.

Pariente cercana es, a pesar de su notoria diferencia de color, otra planta frecuente en Sierra Morena: Ophrys lutea. Son pequeñas y a veces cuesta verlas, aunque por lo general su color amarillo las delata entre el verde de la hierba inverniza.

Aunque, para pariente discreta de ambas, no hay mejor ejemplo por estos pagos que Ophrys speculum. Además de ser chiquitina, su coloración es de las menos llamativas de entre las orquídeas, si bien el “espejo” que le da nombre reluce bien bonito en las distancias cortas, especialmente en los días lluviosos como en el que está hecha la foto. El aspecto general de la planta con sus flores me resulta de lo más simpático, aunque ello es obviamente algo muy subjetivo, y de hecho no creo que sean muchos los abejorros que estén de acuerdo conmigo tras haber visitado infructuosamente a alguna de ellas…

Y, siguiendo con las especies comunes, saltamos otra vez de género para reparar en Orchis champagneuxii, otra de las especies mejor distribuidas por nuestros montes. Hay variedad de intensidad en su coloración, así como en las manchitas del labelo, que pueden estar ausentes dando a la flor un aspecto liso, o bien aparecer en forma de máculas algo difuminadas, como la de la imagen siguiente.

Las campañonas con más manchas llegan a ser muy complicadas de distinguir de Orchis morio, conocida como satirión manchado. Es una preciosidad de orquídea, bastante complicada de ver en Sierra Morena. Me hizo mucha ilusión toparme con ésta en el Monte Burguillos.

También muy localizada y escasa en nuestra cordillera es Orchis langei, a la que hasta la fecha he localizado en los robledales onubenses de la sierra de Tentudía y en castañares de Constantina (Sevilla); de este último lugar es la siguiente planta:

Y aquí el detalle de una flor, con sus sépalos alargados lateralmente que le dan un característico aspecto orejudo…

Una de mis orquídeas preferidas es la que se conoce como “flor de los hombrecillos”, por motivos evidentes (no le falta ni siquiera la churrilla!). Al mirar dentro del casco que forma la unión de sépalos y pétalos parece hasta verse una inquietante sonrisa…

Este es el porte típico que presenta Orchis italica, que suele ser frecuente en prados, dehesas y claros entre matorral o arbolado. Sus flores varían de un color casi blanco al rosa intenso, y cuando encontréis alguna no dejéis de acercar a ella la nariz, pues presenta un delicioso aroma a vainilla.

Cambiando de género, pero siguiendo con las flores que presentan labelo antropomorfo, nos topamos con la más grande de nuestras orquídeas. Y es que Barlia robertiana es conocida también como orquídea gigante, ya que puede llegar a medir hasta el metro de altura. En esta especie los “hombrecitos” aparecen más orondos que en la anterior, y además van vestidos… Las flores también son olorosas, aunque su aroma no me resulta nada agradable. Es escasa en la Sierra en términos generales, si bien resulta relativamente común en los terrenos calcáreos con matorral a caballo entre la zona sur de la sierra de Hornachuelos (Córdoba) y la Sierra Morena sevillana, como el valle del Retortillo -de donde procede la siguiente-.

Los Limodorum son conocidos por llevar un “estilo de vida” diferente al de casi todas las demás orquídeas, ya que no realizan fotosíntesis, sino que se nutren de materia vegetal en descomposición (es decir, son plantas saprófitas, como aquellas que estudiábamos en el cole); incluso se piensa que podrían ser parásitos, algo que hasta la fecha no está confirmado del todo. Limodorum abortivum abre sus flores hacia arriba, a modo de boca de ballena, presentando un peculiar aspecto.

Menos agraciado es su pariente Limodorum trabutianum, y más escaso en Sierra Morena que el anterior. El de la foto crecía en el entorno del Cerro del Hierro, que creo es su única localidad conocida en la provincia de Sevilla. Ambos Limodorum son complicados de localizar, debido a sus colores discretos y a que crecen dentro de bosques.

Termino esta relación cambiando de género para fijarnos en dos especies frecuentes. La primera de ellas, Serapias lingua, presenta un labelo cuyo color y forma le han dado justamente su apellido latino; es orquídea común en Sierra Morena, especialmente en herbazales y pastos de la mitad occidental.

Y para el final he dejado a Serapias parviflora; espero que esta excesivamente discreta planta me perdone, pero he de decir que me resulta –y con abrumadora diferencia- la más sosa de cuantas orquídeas pueblan la Sierra… Para mi desazón, ha sido la única especie que he podido ver en la provincia de Huelva este año, tanto en mi tierra (de donde es la de la foto) como en otros espacios, como Doñana. Espero poder dedicarles más tiempo a las orquídeas onubenses la próxima temporada.

Me gustaría cerrar esta entrada con una recomendación bibliográfica: Guía de campo de las orquídeas silvestres de Andalucía, de Manuel Becerra y Estrella Robles, editado por La Serranía en 2009. Lo mejor, además de las fotografías, son los útiles mapas, así como un apartado de distribución afortunadamente centrado -y con cierto detalle en muchos casos- en nuestra Comunidad Autónoma, siendo una muy buena herramienta para adquirir una perspectiva general de la orquidioflora andaluza. Su precio (12 €) lo hace aún más atractivo.

..

Un saludo al que haya llegado hasta aquí

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