A diferencia de la semana pasada, cuando las agradables temperaturas –e incluso la lluvia- permitieron vivir buenas jornadas de campo por estos lares, estos calorazos sureños no dejan a uno ni asomar el hocico. Así que es un buen momento para recordar el viaje pajarero que hice con unos amigos a los fríos de Bélgica y Holanda del 7-9 diciembre de 2008.
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En mi caso me animé a participar en esa expedición tras el aviso de Dani L. Velasco, viéndome involucrado en un viaje donde las risas y el pajareo de categoría fueron los principales ingredientes. Fue algo novedoso –y hasta la fecha único- para mi el participar en un viaje en el cual no participé en el planeamiento previo, algo ciertamente cómodo je je. A pesar de que no es el tipo de expedición que suelo hacer (íbamos a por objetivos fijos y actualizando las informaciones día por día, GPS incluido), me lo pasé realmente bien y pude disfrutar de algunas especies de aves míticas y alucinantes. Los compis de aventura fueron -además de Dani- Toni Alcocer, Nacho Vega, Guillermo R. Lázaro, Antonio Ceballos y Marco García.
Bubo scandiacus m. 1er inv. Uitkerke (Bélgica)
En la reserva natural del pólder conocido como Uitkerke Weiden (único punto donde pajareamos en Bélgica) boroñamos el primer y precioso búho nival Bubo scandiacus, un joven macho que se hizo de rogar pero que finalmente nos enseñó en vuelo sobre los carrizos su librea blanca y parcialmente barreada de gris, con la bonita luz del atardecer dándole de lleno en esos ojos amarillos… tengo pocas palabras para describir a este enorme y casi fantasmagórico bicho, sólo creo que es una de esas especies que hay que ver al menso una vez en la vida!
Anser brachyrhynchus. Uitkerke (Bélgica)
En este sitio había buenos números (cientos, tal vez miles) de ánsar piquicorto Anser brachyrhynchus, barnacla cariblanca Branta leucopsis y ánsar careto (grande) Anser albifrons, que nos pasaban por encima cuando cambiaban de pastaderos, y que me recordaron a mi época escocesa. Los zorzales reales Turdus pilaris también se agrupaban en los arbolillos sin hojas, y como postre descubrimos un zampullín cuellirrojo Podiceps auritus en una pequeña laguna. Inmejorable esta primera tarde, donde todo salió a pedir de boca. Por cierto, en este lugar fuimos parte de una de las mayores concentraciones de birders que he vivido nunca (si no la mayor), algo realmente asombroso para un pajarero español (o, por lo menos, andaluz).
Anser albifrons. Strijen (Holanda)
La jornada siguiente, tras atravesar las monótonas llanuras de Bélgica y los Países Bajos, visitamos el que para mi fue el lugar más espectacular del viaje: la isla de Texel (una de las Islas Frisias Occidentales). Las condiciones meteorológicas eran bastante malas: frío intenso y viento fuerte y gélido, que hacía que las baterías de nuestras cámaras se agotaran antes de pestañear. En la parte más norteña de la isla estaba sedimentada una hembra de búho nival a la que fuimos a visitar, y que vimos muy bien aunque estuvo poco activa –normal, con ese tiempo….-; pudimos apreciar el intenso barreado que aún tenía, y es que se trataba también de un ave joven (1er inv). Ante su pasotismo, nos subimos al elevado dique que separa los prados del mar, donde me quedé de piedra: miles de barnaclas carinegras Branta bernicla (las que pudimos identificar eran de la ssp. bernicla), acompañadas por porrones osculados Bucephala clangula, serretas medianas Mergus serrator, éideres comunes Somateria mollissima y más alados inundaban las fangosas orillas y las aguas más cercanas… varias focas comunes Phoca vitulina, un colimbo ártico Gavia arctica y un grupito de 7 escribanos nivales Plectrophenax nivalis (simpáticamente descarados) completaban este tremebundo cartel que aún hoy me flipa recordar...
Bubo scandiacus, h. 1er inv. Isla de Texel (Holanda)
Dimos una vuelta por la isla, y tras ver un macho de serreta grande Mergus merganser en un canal localizamos grupos de gansos y cisnes en unos labrados. Así es como sacamos 13 cisnes chicos Cygnus (columbianus) bewickii (entre adultos y jóvenes, en dos grupos), otra de las aves crême de la expedición, llegada desde los confines del gélido norte; cerca de ellos, más de un millar de ánsares campestres Anser fabalis ssp. rossicus nos permitieron constatar el parecido y diferencias entre esta subespecie y el ánsar piquicorto, además de disfrutarlos como enanos. Barnaclas carinegras y algunas cariblancas también se alimentaban en la zona, sobrevoladas por un ratonero común muy blanco.
Cygnus (columbianus) bewickii. Isla de Texel (Holanda)
Al mediodía abandonamos la isla, con gran pena por mi parte; es un lugar que se me antoja ideal para pasar unos días compaginando pajareo y relax en sus preciosas casitas de madera de colores. De allí nos fuimos en barco (viendo más focas comunes) a un sitio un poco penco, una especie de parque periurbano a las afueras de Sneek donde había un mosquitero de Hume Phylloscopus humei desde hacía unos días. Al principio no lo conseguíamos encontrar, pero finalmente nos lo chivó un pajarero local, y pudimos verlo muy bien y cerquita. A pesar de que soy un enamorado de los paseriformes forestales, a este bichito lo encontré algo descafeinado: descolorido y con movimientos de ratón entre las zarzas… Aparte del mosquitero y de reyezuelos sencillos, herrerillos y algún que otro ratonero común muy pálido, observamos un dormidero de gaviotas canas Larus canus y una serreta chica Mergellus albellus junto a porrones moñudos en un lago (mi primera vez, aunque desgraciadamente no era un macho adulto).
Anser fabalis ssp. rossicus. Isla de Texel (Holanda)
Al día siguiente, el último, nos fuimos temprano a una auténtica puercada de lugar: un polígono industrial en la ciudad de Assen. Pero, cosas de la vida, allí pudimos ver (y bimbar en mi caso) al grupito de ampelis europeos Bombicilla garrulus que llevaba tiempo en unos arbolillos con frutos cuya especie no recuerdo. Más de una decena de estos pájaros aparecieron en escena, y pienso lo mismo que con el búho: es un animal que hay que observar al menos una vez en la vida, pues son una verdadera pasada! Los vimos muy cerca, lo que compensaba la mala luz de un día gris y con llovizna. En este sitio apareció también picogordo e incluso un pardillo sizerín Carduelis flammea.
Lepus europaeus. Strijen (Holanda)
Tras el desayuno retomamos nuestro rumbo hacia Bruselas para tomar el avión, pero antes visitamos Oudeland van Strijen, una zona de cultivos y prados que de nuevo resultó un auténtico espectáculo por sus enormes concentraciones de patos y gansos. Y es que miles de barnaclas cariblancas, ánsares caretos (grandes) y silbones europeos Anas penelope pastaban y volaban por todas partes, emitiendo sus reclamos y permitiéndonos aproximaciones impensables en las Marismas del Guadalquivir. Y, como colofón del viaje, entre ellos localizamos los ánsares (caretos) chicos Anser erytrhopus que íbamos buscando, un total de 15 ejemplares entre los que contamos dos jóvenes; a pesar de las pobres condiciones de luz, pudimos apreciar claramente la curiosa forma de su cabeza (con pico de “pollito de gallina”) y en alguna ocasión llegamos a ver el anillo ocular amarillo que los caracteriza. Si no recuerdo mal, en esta zona observamos también algunos ánsares piquicortos y comunes, además de varias enormes liebres europeas Lepus europaeus.
Anser erythropus y Branta leucopsis. Strijen (Holanda)
En fin, fue un grato y productivo viaje donde boroñé 8 especies nuevas (casi 9, pues mi anterior avistamiento de escribano nival había sido nefasto) y que hace a uno añorar el frío y los paisajes invernizos ahora que nos agostamos por el Valle del Guadalquivir; seguro que cuando llegue el invierno echaré de menos los calores de las ramblas y quasidesiertos turcos del año pasado, pero eso será otra historia…
Guillermo, Dani, Antonio, Toni, el menda, Nacho y Marco
(de izda. a dcha. y de arriba a abajo). Foto: Toni Alcocer










Que gran blog, con todo sobre sierra Morena!!
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un saludo!!.