[Las fotografías de paisajes y de fauna que aparecen en este Blog (realizadas mediante la técnica del cutrescoping) y los textos que las acompañan están hechos por mi, a menos que se diga lo contrario.

Puedes utilizar las imágenes y hacer referencia a los textos libremente, pero siempre citando la fuente y al autor. Gracias]


Latido Jondo

Cerradas manchas de monte en las sierras de Andújar... apreturas y riscales en Despeñaperros... soledades boscosas y remotas en Hornachuelos... cantos de colirrojo real en los frescos castañares en la Sierra de Aracena... ríos que serpentean entre hondos barrancos cordobeses... robledales donde termina Andalucía... el morir alomado y llano de la Sierra en el extremo norte de Sevilla... bellotas que se caen de las encinas... callejas de pueblos blancos donde cantan las golondrinas... olor a pasto mojado cuando suena la berrea... cigüeñas negras sobre el murmullo de las aguas... bruscos picados de águilas reales... croar de sapos y ranitas en la noche... chillidos de matanza en las frías mañana de invierno... el paso elástico del lince bajo la valla... manto florido de dehesas en primavera.... agostaero de pastos en verano...

Si yo fuera -aún más- bicho, Sierra Morena sería mi área de campeo. En este blog pretendo compartir con vosotros algunos de los momentos camperos que vivo tanto en esta zona -a retazos salvaje y honda, a retazos domesticada y suave- de Andalucía como en otros variopintos parajes naturales, a veces alejados de la Sierra pero que también forman parte de mi área de dispersión....o a los cuales llego con carácter divagante o accidental....



Bienvenidos!

18 de junio de 2010

Cabo São Vicente: Primavera 2010

Aunque todavía me queda mucho por trastear, por diversos motivos en los últimos dos años he conocido bastantes lugares del Sur de Portugal (Baixo Alentejo y Algarve). Dos son los sitios que me pirran de estas extensas regiones: las estepas de Castro Verde-Vale do Guadiana y la Costa Vicentina. Son a mi juicio -y con mucha diferencia-, los dos espacios naturales que atesoran mayor valor y que están mejor conservados, el primero como zona pseudoesteparia y cultivos de secano con monte mediterráneo, el segundo como costa virgen y con manejos agrícolas tradicionales. Atesoran, junto al Sapal de Castro Marim y la ría Formosa, lo más granado del pajareo por esas tierras.
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Trato de ir al Cabo de São Vicente varias veces al año, especialmente en primavera y finales del verano para aprovechar el paso migratorio de aves marinas…cosa de la que, dicho sea de paso, aún no he conseguido gozar plenamente (ya sabemos cómo son las marinas de chungas y especialitas) pues el Cabo es uno de los mejores lugares del sur de Europa para ello, soliendo deparar jornadas increíblemente provechosas unos cuantos días al año.

La última vez estuvimos a finales del pasado mes de abril (días 24 y 25), y como siempre no defraudó. Lo mejor de todo es que puedes disfrutar tanto de las aves marinas como de una interesante comunidad de especies ligadas a zonas agrícolas y pastizales, pasando por rapaces y paseriformes de matorral; todo esto en un paisaje salvaje, casi virgen y sin urbanizar en su mayor parte, dominado por sobrecogedores acantilados y un rosario de playas y calas que se encuentran entre las más bonitas de la Península. Pajarear por la costa en estas condiciones es, como sabréis, un privilegio en Iberia y un lujo a estas alturas del ladrillazo.
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.. Ese finde comenzamos disfrutando de los abundantes vencejos reales Apus melba y pálidos que chillaban y entraban a las grietas de los cortados sobre los que se levanta la fortaleza de Sagres, cerca de roqueros solitarios y de las guapas chovas piquirrojas P. phyrrhocorax. En el mar se apreciaba un paso interesante de alcatraces, así que nos situamos en la punta del Cabo de S. Vicente para escudriñar el mar; el tiempo estaba un tanto desagradable, tónica habitual –incluso en verano- en este punto en el cual durante siglos terminaba el mundo, el finisterre sureño.
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.. Además de cientos de alcatraces pasando rumbo NW, vimos varios grupos de frailecillos Fratercula arctica en migración, un par de alcas Alca torda (las últimas de la temporada), 2 págalos parásitos Stercorarius parasiticus y varias pardelas cenicientas entre las que se movían algunas baleares. Charranes patinegros y algunos comunes también se dejaron observar.
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Al día siguiente, con un sol espléndido y la mar en calma, las marinas se prodigaron bastante menos, aunque pudimos añadir a nuestras retinas algún págalo grande Stercorarius skua, gaviotas reidoras y varios grupos de gaviotas cabecinegras Larus melanocephalus (casi todas ellas jóvenes de 2nd cy). En vecindad con las abundantes gaviotas patiamarillas hay un cantarín macho de colirrojo tizón Phoenicurus ochruros que acompaña a todo el que se asoma por allí, una gozada en esta época para un onubense ya que se trata de una especie que se reproduce en poquísimos lugares del suroeste de la Península. En otras ocasiones he visto aquí aves interesantes como mirlo capiblanco (invernando) o halcón de Eleonor en paso.

La rasa costera que corona la línea de acantilados está tapizada de jarales bajos o casi rastreros, entre los que prosperan algunas plantas endémicas y se levantan pequeñas fortalezas, torres y minúsculos poblamientos agropecuarios. Pastizales y lenguas de campos de cultivo, en barbecho o sembrados de cereal, salpican aquí y allá esta especie de planicie arbustiva; su manejo es tradicional, lo cual se nota en su riqueza vegetal y faunística: se respetan los linderos, amapolas y “malas hierbas” crecen a sus anchas, creo que el uso de químicos es escaso o nulo y por ello prosperan numerosos insectos y gusanos que son aprovechados por especies como la calandria, el sisón, la codorniz, el mochuelo, las currucas cabecinegra y rabilarga, la lavandera boyera, al alcaraván, las cogujadas montesina y común, el abejaruco, la chova piquirroja o la grajilla. Lo más destacado para mi es la presencia como reproductores de la curruca tomillera Sylvia conspicillata, el bisbita campestre Anthus campestris y la alondra común Alauda arvensis. De todas ellas disfrutamos esos días, junto a rapaces como halcón peregrino, aguiluchos lagunero y cenizo, ratonero común, culebrera, milano negro o cernícalo vulgar. ¡Y todo ello a 5 minutos de frailecillos, págalos, delfines y pardelas!

Una buena ruta para internarse en la zona y hacer estas observaciones es el carreterín (parcialmente asfaltado) que parte a nuestra diestra si vamos desde Sagres al Cabo, a unos 750 metros una vez pasados los restaurantes que están a pie de carretera sobre la Praia de Beliche. Esta carreterita-carril tiene varios desvíos menores, pero si no la abandonamos y seguimos nuestra orientación llegaremos hasta el pueblo de Vila do Bispo pasando por parajes agrícolas de agradable belleza y con mucha vidilla pajaril.
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.. Por último, al noroeste de Vila do Bispo se encuentra una serie de playas chulísimas como Cordoama o Castelejo, a las que se puede llegar por carretera siguiendo las indicaciones. De ellas parten muchos carriles –en desigual estado, ojo- que trillan gran parte de la rasa aprovechando las lomas que separan las vaguadas y barrancos que dan al mar (uno de los problemas para la conservación de la Naturaleza portuguesa es que se llega en coche a casi todos sitios, aunque eso es otra historia…). Por ellos se puede llegar a la Torre da Aspa, acantilado con una casa en lo alto; a pie de la vertical pared, y ya metidas en el mar, se levantan varias agujas de piedra en las cuales hay algún singular nido de cigüeña blanca. En las vaguadas frescas de matorral que han resistido a o se han regenerado tras los incendios que cada dos por tres achicharran la zona, crían el mosquitero ibérico Phylloscopus ibericus, el ruiseñor común o el chochín. También vimos algunas collalbas rubias Oenanthe hispanica en los pedregales, jarales y quitamiedos de estas carreteras.

Os animo a conocer este enclave único en Iberia! Pienso que merece sobradamente la pena acercarse tanto por los pájaros como por el paisaje, el patrimonio cultural o la geología del lugar. Hay muchos motivos para la visita.

1 comentarios:

  1. He estado varias veces en Cabo de San Vicente y alrrededores y me encanta, sus paisajes sobretodo. Yo sí que he tenido suerte con las marinas. Las he visto bien desde tierra y embarcándome con la empresa Mar Ilimitado que salen desde Sagres. Tengo un reportaje en mi blog sobre esas salidas. Desde otoño del año pasado que no me acerco por allí y ya tengo ganas, a ver si un día de estos me acerco aunque no sea la mejor época para ver aves...

    Un saludo Rafa.

    ResponderSuprimir

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