[Las fotografías de paisajes y de fauna que aparecen en este Blog (realizadas mediante la técnica del cutrescoping) y los textos que las acompañan están hechos por mi, a menos que se diga lo contrario.

Puedes utilizar las imágenes y hacer referencia a los textos libremente, pero siempre citando la fuente y al autor. Gracias]


Latido Jondo

Cerradas manchas de monte en las sierras de Andújar... apreturas y riscales en Despeñaperros... soledades boscosas y remotas en Hornachuelos... cantos de colirrojo real en los frescos castañares en la Sierra de Aracena... ríos que serpentean entre hondos barrancos cordobeses... robledales donde termina Andalucía... el morir alomado y llano de la Sierra en el extremo norte de Sevilla... bellotas que se caen de las encinas... callejas de pueblos blancos donde cantan las golondrinas... olor a pasto mojado cuando suena la berrea... cigüeñas negras sobre el murmullo de las aguas... bruscos picados de águilas reales... croar de sapos y ranitas en la noche... chillidos de matanza en las frías mañana de invierno... el paso elástico del lince bajo la valla... manto florido de dehesas en primavera.... agostaero de pastos en verano...

Si yo fuera bicho, Sierra Morena sería mi área de campeo. En este blog pretendo compartir con vosotros algunos de los momentos camperos que vivo tanto en esta zona -a retazos salvaje y honda, a retazos domesticada y suave- de Andalucía como en otros variopintos parajes naturales, a veces alejados de la Sierra pero que también forman parte de mi área de dispersión....o a los cuales llego con carácter divagante o accidental....


Bienvenidos!

12 de enero de 2016

Despedida y cierre del blog

ESTE BLOG ESTÁ CERRADO DESDE AGOSTO DE 2015

En este blog fui escribiendo durante años numerosos artículos sobre aves, fauna, flora y naturaleza, en total unas 100 entradas que han registrado hasta el día de hoy casi 105.000 páginas vistas. Sin embargo, hace unos meses emprendí una nueva aventura en el mundo de internet, montando mi propia página web: www.rafaporrino.com, la cual contiene un blog que ha retomado el testigo de lo aquí iniciado allá por 2009.

Por ello, he decidido cerrar este blog de Naturaleza en Sierra Morena e ir mudando algunos de sus contenidos a la nueva web. 

 Te agradezco tu visita a este blog, pero te agradecería aún más ;) que te pasaras a partir de ahora por www.rafaporrino.com y por mis perfiles de facebook y twitter, donde subo con regularidad contenidos sobre lo que más me gusta y a lo que me dedico profesionalmente: la Naturaleza y el Turismo Ornitológico. 

Intento hacer de estas herramientas una ventana al campo. ¿Te asomas conmigo?

31 de julio de 2014

Orquídeas de Doñana: Montes de Hinojos 2014

Hinojos es un pequeño pueblo onubense de algo menos de 4.000 habitantes que cuenta con un término municipal bastante grande, al que sus 32.000 hectáreas convierten en uno de los más extensos de la provincia de Huelva. Sin embargo, no sólo llama la atención por su cantidad, sino también por su “calidad”: más del 82% del municipio se encuentra protegido por sus valores ambientales, bien sea formando parte de Espacio Natural Doñana (Parques Nacional y Natural) y sus otras figuras geográficamente coincidentes, bien dentro de otros LIC´s que están actualmente en proceso de declaración como Zonas de Especial Conservación para formar parte de la Red Natura 2000 (ZEC´s Doñana Norte y Oeste, y Dehesa de Torrecuadros y Arroyo de Pilas).

Ophrys scolopax, detalle de la pilosidad de los "bracillos" del labelo.
LIC Doñana Norte y Oeste, marzo 2014
Como desde hace más de un año soy vecino de esta tranquila localidad del Condado, sus marismas y bosques están siendo parte importante de mi actual área de campeo. Por ello, la pasada primavera me animé a buscar orquídeas en algunas de las mejores masas forestales que cobija Hinojos.

Las flores de las Serapias constituyen refugio y hábitat vital para algunos invertebrados.
Montes de Hinojos, abril 2014.
Las áreas de mayor riqueza orquideológica que encontré son aquellas en las que el pinar de pino piñonero Pinus pinea (dominante en las florestas de por aquí) se combina con manchas de alcornocal y un buen sotobosque mediterráneo con claros. En términos generales, la época de floración se extendió mayormente desde mediados de mediados de marzo a mediados de abril.
Serapias lingua. A ellas también les gustan los Rolling... E.N. Doñana, abril 2014

Al ser una zona de muy baja altitud (las áreas prospectadas casi no superaron los 100 msnm) y con suelos casi nada calizos, mis esperanzas de encontrar variedad y cantidad de orquídeas eran muy bajas. Así que me soy por bastante satisfecho con las cositas que hallé…

Neotinea maculata de flores blancas, sin manchas. Pinares de Hinojos, marzo 2014.
A la hora de hablar de flora, y especialmente de orquídeas, hay que mencionar los suelos. Los de esta parte del norte de Doñana son arenosos en su práctica totalidad (con afloramientos locales de margas y arcillas), en general ácidos y muy pobres en nutrientes. Suelos profundos que drenan bien y en los que el agua se va enseguida, resultando por ello poco favorables para nuestras protagonistas.

Serapias lingua, rodal en un pastizal encharcado. Montes de Hinojos, abril 2014.

No obstante, hay especies que se desenvuelven relativamente bien en este entorno. Buscan, eso sí, las áreas que tienen algo más de arcilla en los estratos inferiores y que por tanto conservan la humedad más tiempo. Es el caso de Serapias lingua, la más abundante y mejor distribuida por los montes de Hinojos, principalmente por prados y pinares.

La discreta Serapias parviflora. Detalle de su grácil porte. LIC Doñana Norte y Oeste, abril 2014
Su más discreta pariente –y, con frecuencia, convecina- Serapias parviflora es menos frecuente, pero aún así fácil de encontrar por aquí; no obstante, a veces pasa desapercibida debido a su porte liviano.

Serapias parviflora es común en Doñana. Montes de Hinojos, abril 2014.

Aunque, si de pasar desapercibida se trata, el  premio se lo lleva Neotinea maculata, de flores diminutas y porte mínimo. De esta encontré varios rodalillos bajo pinos, siendo calificada como “poco común” en la comarca de Doñana.

Aquí se aprecia la diminuta talla de Neotinea maculata.
Montes de Hinojos, marzo 2014.

Comparte la misma categoría de abundancia la “presunta parásita” Limodorum abortivum, que no obstante ha florecido en buen número esta pasada campaña, siendo la segunda especie más numerosa en mis paseos. Amante de la humedad, con frecuencia se encuentra tapizando los suelos ricos en hojas de alcornoque, si bien en enclaves umbrosos de sotobosque pinar también se da.

Vistas de cerca, parece que las flores de Limodorum abortivum quisieran devorarte...
E.N. Doñana, abril 2014.
Tras emerger con mucho brío de las arenas, al modo de un espárrago, se demoraron en florecer un mes, no sé si por las cambiantes condiciones climáticas de esta primavera. A veces formaban grupos de considerable extensión. La abundancia en la floración de L. abortivum suele ser muy irregular entre temporadas, así que habrá que ver si el próximo año se repite o no la buena situación del actual.

Grupo de L. abortivum floreciendo en el sotobosque de un pinar-alcornocal. Hinojos, abril 2014.

Una de las mayores alegrías me la dieron los numerosos pies de Ophrys scolopax que hallé, casi todos compartiendo una misma localidad en el pequeño talud de una pista forestal. Una bonita población que ha estado luciéndose casi dos meses, debido al alto número de flores que va emergiendo paulatinamente en sus largos tallos. Una verdadera delicia.

Oprhys scolopax es muy poco frecuente en la provincia de Huelva. Montes de Hinojos, marzo 2014.
Al haber tantas juntas, era posible apreciar la variedad morfológica que caracteriza a esta especie. La más frecuente fue esta:

Librea más frecuente de las O. scolopax de la temporada 2014 en los Montes de Hinojos.
LIC Doñana Norte y Oeste, abril.

Otra muy bonita es la forma de labelo muy oscuro y sin marcas. Una chulada. No en vano, O. scolopax es una de mis especies preferidas, de la que he podido disfrutar en varios sitios de Andalucía esta temporada.

Oprhys scolopax de labelo oscuro. Montes de Hinojos, abril 2014.
Los taludes en que crecían estas preciosidades contenían grava, arcilla, cantos rodados y tenían pinta de tener algo de materia caliza, lo que sugiere posibles aportes antrópicos de material externo para afianzar las pistas forestales. Sea como fuere, este microhábitat parece haber beneficiado a la especie, en general  rara en nuestra provincia y que en el área de Doñana no se había citado (al menos en bibliografía) en su unidad corológica del Condado-Aljarafe, que es de donde proceden mis observaciones.

Limorodum abortivum ha sido abundante en sotobosques frescos de Doñana en este 2014.

No lejos de ella, en un clarillo entre rebrotes de alcornoque, me topé con ejemplares muy pasados y pochos de Oprhys speculum. Oso, no  sin cierto remordimiento, a poner esta foto de lamentable calidad, que es la única que pude hacer…

Ophrys speculum...o sus restos. Montes de Hinojos, abril 2014.

Cambiando de género, también pude disfrutar de Orchis champagneuxii. Su floración fue concentrada y duró poquito, al menos las de los rodales que localicé, todos ellos bajo pinos y en claros frescos de prados. No encuentro referencias a la especie en la unidad Condado-Aljarafe, aunque sin duda debe estar presente en otros lugares al margen de los pinares de Hinojos, pues es una especie frecuente en gran parte de la geografía andaluza y poco exigente en cuanto a la naturaleza del suelo.

Anacamptis (Orchis) champagneuxii, inflorescencia típica. Pinares de Hinojos, marzo 2014.
Orchis champagneuxii suele incluirse dentro del grupo de O. morio, uno de los más complejos de nuestra orquideoflora. Actualmente englobados en el género Anacamptis por la mayor parte de los autores, los pies incluidos en este complejo pueden asignarse a los taxones champagneuxii, morio, picta o longicornu. El problema más habitual en nuestras latitudes es tratar de distinguir lo que es champagneuxii de lo que es morio, habida cuenta de la variabilidad existente y de las similitudes entre ambas. 

Anacamptis (Orchis) gr. morio. E.N. Doñana, Hinojos, marzo 2014.

Los ejemplares de la pequeña población que localicé a mediados de marzo en suelos rojizos de arenisca y arena, presentaban porte pequeño, pocas flores, espolón relativamente grueso y lóbulo central plegado, dentado y con manchitas. Es decir, caracteres intermedios entre morio y champagneuxii, así que no soy capaz de pronunciarme al respecto y lo dejaré en Anacamptis cf morio… Si alguien con más pericia que yo se anima a decantarse, que deje algún comentario al respecto, s´il vous plaît.

Anacamptis cf. morio, detalle de las flores. E.N. Doñana, Hinojos, marzo 2014
Otra de mis preferidas es la "flor de los hombrecillos", de cuyo aroma a vainilla ya hemos hablado alguna vez por aquí; de hecho, es un “manojo” de Orchis italica lo que encabeza actualmente este blog. Una pequeña población, de una veintena de ejemplares al menos, erguía sus altivas cabezotas en los retazos que habían quedado sin arar entre encinas, pinos, alcornoques y matorral, en un sustrato algo más compacto por efecto de la arcilla. Se considera “poco común” en la Comarca.

La compleja y bonita flor de Orchis italica. Montes de Hinojos, abril 2014.
La información disponible online y la bibliografía sobre orquideoflora de Doñana es francamente escasa, imagino que debido en gran parte a que este espacio natural alberga pocas especies y no es idóneo para estas plantas. La obra de referencia, de la cual he sacado la consideración y categoría de abundancia y presencia de las distintas especies, es el artículo “Catálogo florístico del espacio natural de Doñana (SO de España). Plantas vasculares”, autoría de B. Valdés, V. Girón, E. Sanchez-Gullón e I. Carmona y publicado en la revista Lagascalia en el año 2007. Este magnífico trabajo recoge la presencia de 18 especies de orquídeas, de las cuales esta temporada 2014 he podido registrar casi la mitad (8-9 sp.), lo que creo no está mal teniendo en cuenta que no me he centrado en ello y que, de hecho, hay otras (O. tenthredinifera, O. lutea) que probablemente están presentes en la zona principal de mis observaciones pero con las que no he dado en el campo.

Amanecer en un rincón de los pinares de Hinojos, por donde discurre el carril-bici El Arrayán.
Me despido con una vista parcial de un rincón de los montes de pinos de Hinojos, paisaje que tengo la suerte de poder saludar cada mañana. ¡Buen verano!

4 de junio de 2014

Peñón de Algámitas y Castillo del Hierro (Sierra Sur de Sevilla)




La primavera va poco a poco marchitándose en nuestros campos sureños, así que no queda otra que aprovecharla al máximo. Siempre que puedo intento ajustar mi visita a los lugares que me gustan a las fechas en las que suelen lucirse con sus mejores galas, y eso es lo que motivó el importante madrugón de hace un par de semanas para estar al amanecer en Osuna, donde había quedado con los compañeros Javi Pérez Mata (Destino Natural) y Natalia Juárez para desplazarnos hasta uno de mis espacios favoritos de la franja  meridional sevillana.

Tajos, escarpes, roquedos y canchales. Distintas formas de la piedra en el Peñón de Algámitas
Algámitas es un pueblo de unos 1.300 habitantes cuyo pequeño término municipal abarca las dos mayores alturas de la provincia de Sevilla: el Terril (1.128 msnm, compartido con el vecino municipio de Pruna) y el Peñón de Algámitas (1.121 m). Ambos están en la sierra del Tablón y se ven apenas separados entre sí por un estrecho en el cual la carretera que une Algámitas con Pruna supera el puerto del Zamorano. A pesar de esta proximidad, ambos montes son bastante diferentes en relieve, vegetación, paisaje, orografía y aves.

En algunos rincones, la vegetación y el paisaje de la Sierra Sur de Sevilla
recuerdan a los de Sierra Morena
Mi preferido es el Peñón de Algámitas, un lugar con características muy singulares que le otorgan gran personalidad. Enclavado en la comarca de la Sierra Sur, tímida incursión de las montañas subbéticas en territorio sevillano, en este monte la roca caliza adquiere protagonismo en forma de tajos, picachos, canchales y escarpes. Sus laderas están  cubiertas por un interesante bosque de quejigos y encinas con variado sotobosque, que en las partes más umbrosas adquiere tintes casi selváticos.

Vista frontal del Peñón de Algámitas desde el camping.
Allá arribota se veía el roquero rojo haciendo cortejos...
La mejor manera de conocer este paraje -que no tiene ninguna figura de protección más allá del escuálido reconocimiento de la Sierra del Tablón como Complejo Serrano de Interés Ambiental- es caminar por los senderos del parten del “Complejo Turístico de Montaña El Peñón”. Así lo hicimos nosotros, decantándonos concretamente por la ruta parcialmente circular que asciende a la cumbre desde la cara nordeste. 
Trepador azul Sitta europaea. Foto: Javi Pérez
Ya desde abajo, en las instalaciones del camping, se contempla la majestuosidad de esta pequeña sierra. Al poco de comenzar, el sendero se interna bajo la sombra de las quercíneas, a cuyos pies crecían estas Ophrys tenthredinifera de largo tallo y flores anchotas con marcada pilosidad, lo que unido a la fecha tardía de floración y a su presencia en una umbría a más de 800 m de altitud, me hacen pensar que se trata de la variedad ficalhoana, considerada especie separada por algunos autores.

Oprhys tenthredinifera var. ficalhoana. Detalle de anchura y pilosidad del labelo.


Oprhys tenthredinifera var. ficalhoana. Porte de la planta.
La umbría fresca y húmeda del Peñón cobija a uno de los mejores quejigales del sur de la provincia. Lo componen árboles de distinto porte, destacando varios ejemplares enormes y probablemente centenarios.

Quejigos y encinas son los árboles dominantes en la umbría de la sierra del Tablón
La frondosidad se veía a cada poco interrumpida por claros de prados y matorral mediterráneo. En estas zonas más soleadas nos fuimos topamos con una orquídea de peculiar olor que se mostraba casi en su punto óptimo de floración en aquel día de mediados de mayo. Himantoglossum hircinum es muy rara en la provincia de Sevilla, apareciendo restringida a la Sierra Sur y concretamente a la sierra del Tablón. De hecho, en la localidad objeto de nuestra visita está citada esta planta hace ya ¡¡40 años!! Así que nos llevamos doble alegría por haber podido encontrar esta orquídea de robusto porte y “tirabuzones florales”.

¿Hombrecillos gigantes, o tirabuzones? La disquisición sobre las flores de Himantoglossum hircinum 
Entre el follaje de los quejigos busca alimento un pajarillo muy escaso como reproductor en territorio sevillano: el mosquitero papialbo Phylloscopus bonelli. Avecilla migratoria, en paso se le puede ver por toda la provincia, pero a la hora de criar elige exclusivamente encinares y quejigales de la Sierra Sur. De ahí que sea una de las ornitoespecialidades a buscar cuando visito el Peñón. Se portaron bien, ya que estuvimos constantemente viendo y escuchando ejemplares a lo largo de toda la ruta. Junto a ellos vimos aves forestales como oropéndolas, currucas mirlonas y capirotadas, petirrojos, escribanos soteños, trepadores azules o agateadores comunes.

Mosquitero papialbo Phylloscopus bonelli. Foto: Javi Pérez
A ratos el bosque se vuelve casi impenetrable, debido a la cobertura arbórea y al matorral que alcanzaba gran porte. Es todo un lujo y una delicia pasear a la sombra y con fresco a mediados de mayo por las sierras sevillanas, escuchando los cantos y reclamos de multitud de pájaros.

Apreturas forestales en Algámitas
Conforme la senda vira hacia el noroeste y gana altitud, el medio forestal cede la batuta a la roca. Es el momento en que nos acercamos a los farallones calizos de la parte “trasera” del Peñón, pudiendo disfrutar de magníficas vistas del Terril, techo de Sevilla y cuyo alomado relieve que lo hace muy distinto a su montaña vecina. En su caso, impera el matorral mediterráneo y apenas hay arboleda, aunque ello se debe en parte al incendio que asoló este paraje en el año 2005, y del que aún se aprecian secuelas.

La imponente y redondeada mole del Terril, vista desde el Peñón de Algámitas
La garganta por la cual se desliza la carretera bajo nuestros pies hace de pasillo para las corrientes de aire, y quizá por ello los buitres leonados se escurrían también por ella. Parecían venir desde el no lejano Peñón de Zaframagón, que acoge una importante colonia de la especie (más de 200 pp.), y ese ventoso día utilizaban la sierra del Tablón para remontarse en los cielos y encauzar su vuelo.

Hábitat de la collalba negra en el Peñón
Son las aves rupícolas las otras grandes protagonistas de este enclave. Además de buitres, pudimos ver águilas perdiceras, cernícalos vulgares, escribanos montesinos, roqueros solitarios, colirrojos tizones, vencejos reales, aviones roqueros y collalbas negras. Sin embargo, el verdadero protagonista fue un macho de roquero rojo Monticola saxatilis que ya habíamos localizado desde el propio camping al comienzo de la ruta (con los prismáticos se veía a un ave rojiza haciendo “el paracaídas” en las rocas más altas, y a pesar de la enorme distancia estaba seguro de que se trataba de esta especie). Ya en la cumbre pudimos verlo en mejores condiciones largo rato, lanzándose a volar cantando hacia arriba para después dejarse caer en vertical entreabriendo las alas y enseñándonos la característica mancha blanca de su dorso.

Macho de roquero rojo Monticola saxatilis haciendo display en Sierra Sur de Sevilla
Lo interesante del dato es que hasta la fecha no se tiene constancia de la reproducción de esta especie en la provincia de Sevilla. En el Peñón de Algámitas hay varias citas, todas en época migratoria; en el caso que nos ocupa, sé que a mediados de mayo aún hay individuos en migración, y sé que a veces los machos se llegan a mostrar muy encelados en lugares por los que pasan. Y sé que 1.120 msnn es una altitud baja para la especie en Andalucía occidental. Peeeeero también sé que si hay algún lugar en la provincia de Sevilla que pudiera reunir buenas condiciones para registrar un caso de reproducción de roquero rojo, ése es el Peñón de Algámitas. Así que me quedé con la mosca detrás de la oreja, asumiendo que probablemente tan sólo era un macho en paso, pero no obstante me gustaría volver para confirmarlo antes de que termine la temporada reproductora.

Ellas también son vecinas de estos agrestes parajes....
Tras echar un ratillo en la antesala de la cima contemplando las vistas –que abarcan cuatro provincias-, nos dispusimos a bajar nuevamente por el mismo camino hasta la intersección en la cual el sendero puede hacerse circular, rodeando el cerro de la Sierrezuela. A lo largo del retorno seguimos disfrutando de las bonitas vistas de esa combinación de cresterías, colinas, olivares sobre tierras blancas, dehesas y manchas de matorral que es tan típica de la Sierra Sur

Natalia, Javi y yo, a la vera de la cumbre
Un pilar con encanto nos invitó a hacer una parada para buscar –infructuosamente- anfibios. Y, entre tanto, seguíamos registrando currucas mirlonas y carrasqueñas, alcaudones comunes, zarceros comunes, ruiseñores comunes, más orquídeas y bonitas mariposas como Zerynthia rumina.

Mariposa arlequín Zerynthia rumina. Cutreprismiscoping...¿quién da más?
A mediodía estábamos de vuelta en el coche, poniendo fin a la primera parte de la excursión. Y digo de la primera parte porque, tras comernos unos bocatas, pusimos rumbo a Pruna para hacer otra ascensión montañera. En este caso el objetivo era subir el Castillo del Hierro, antigua fortaleza que perteneció durante siglos al reino nazarí de Granada y que fue objeto de convulsos episodios militares en el Medievo debido a su situación en plena frontera.

Pilar-abrevadero de curiosa factura
Los restos de esta fortaleza se hallan en la cumbre de una peña de imponente perfil, que según dicen se asemeja a un galeón. La realidad es que es uno de los mejores lugares que conozco en la provincia de Sevilla para avistar a la collalba negra, objetivo que cumplimos con varios ejemplares anotados. Otras aves destacadas fueron las chovas piquirrojas, grajillas y cernícalos primillas que estuvimos viendo volar por debajo de nuestra posición, así como roqueros solitarios y escribanos montesinos entregados al canto.

El Castillo del Hierro sobre su impresionante tajo
La subida no es difícil ya que actualmente hay un camino empedrado; pero sí que es muy cansada, debido al importante desnivel y al calor de la solana. Eso sí, las vistas merecen sobradamente la pena.

Escribano montesino Emberiza cia, común en Sierra Sur
Me despido con esta preciosa criatura, el neuróptero Nemoptera bipennis, un endemismo ibero-franco-magrebí que a partir de mediados de mayo vuela por muchos parajes andaluces, entre ellos los pastizales de la ladera coronada por el Castillo del Hierro. Hasta la próxima! 

Uno de nuestros insectos más llamativos: Nemoptera bipennis

25 de abril de 2014

Café con gansos

Ya se marcharon. A lo largo del mes de marzo fueron enfilando, cada tarde un buen puñado de ellos, las autopistas del cielo que –si todo ha ido bien- les habrán dejado en aquella charca alemana, en las islas danesas o en el estuario sueco en el que nacieron y al que cada pareja acude, año tras año, a anidar. Yo mismo pude escucharlos varias noches sobrevolando los doñaneros pinares de Hinojos con su típica escandalera de voces, rumbo a latitudes septentrionales.

Desconfiados y bravos, casi nunca es fácil ver a corta distancia a los ánsares en Doñana
Han sido casi seis meses los que han pasado entre nosotros, poniendo banda sonora a las jornadas de pajareo marismeño. Los primeros llegaron en octubre; allá por el mes de noviembre mis compis de SEO-Sevilla les dieron la bienvenida; y a finales de marzo vi mis últimos de la temporada. En todos estos meses los ánsares han alegrado Doñana, fieles a su principal reducto de invernada en Europa, pues no en vano son más de 65.000 ejemplares los que suelen visitarnos en la estación fría. 

Grupito de ánsares descansando en una isla de vegetación en la Marisma Madre de El Rocío
Entre los ánsares comunes Anser anser se han visto esta temporada varios ánsares caretos grandes y barnaclas cariblancas, además de una sorprendente barnacla cuellirroja. Yo no me encontré este año con ninguno de estos “infiltrados” (a diferencia de otras ocasiones), pero sí disfruté de los gansos comunes en unas cuantas ocasiones. Entre ellas, varias tardes en las que me encontré solo en la Marisma por la tarde, a la hora del café, termo calentito de por medio y con la gratísima compañía de sus graznidos. 

Llanuras de la Marisma Gallega de Hinojos
Cuando los escuchas a lo lejos y los ves venir, son al principio una uve de puntitos en el horizonte que se va acercando poco a poco hasta colocar sus panzonas siluetas sobre tu cabeza. La luz cálida del sol en sus últimos rayos del día, el airecillo frío, el silencio en la gran llanura sólo roto por las voces de estos viajeros incansables… la sensación es difícilmente descriptible. Única, pero afortunadamente repetible cada año.

video

En este cutrevídeo en que se aprecia cómo llegan desde los arrozales de los Hatos, Caño del Guadiamar abajo,  hasta Cerrado Garrido para echarse al lucio a pasar la noche…

¡Hasta el otoño que viene, amigos!

16 de abril de 2014

La estrella del castañar


En la porción de Sierra Morena que cae dentro de la provincia de Huelva existen unas 5.000 hectáreas de castañar, lo que la convierte en la zona de mayor presencia de Castanea sativa de Andalucía. No obstante, no es mi intención ahora extenderme hablando de nuestros castañares, ya que pretendo hacerlo del modo adecuado en otra ocasión. Hoy el protagonista de este blog es un pajarillo que vive a caballo entre el Sahel y los bosques europeos, y cuyo avistamiento me trae siempre recuerdos de mis comienzos pajariles. Una avecilla que anida en las formaciones boscosas más características de mi tierra, aprovechando un singular hábitat natural aunque de origen antrópico, si es que puede admitírseme esta paradoja. Y es que, en la Sierra de Aracena, los castaños y el colirrojo real van de la mano para dibujar una de las estampas silvestres más genuinas de esta comarca del norte onubense.

Como un pequeño rey, el colirrojo real controla su diminuto reino desde posaderos estratégicos.
P.N. Sierra de Aracena y Picos de Aroche, Abril 2014
El colirrojo real Phoenicurus phoenicurus, ave común en gran parte de Europa, vio caer en picado sus poblaciones en los años 60-90 del siglo XX, aunque en los últimos tiempos parece que está registrando un ligero incremento. No obstante, a raíz de los estudios sobre su declive poblacional en España, el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas (y el Andaluz, por ende) lo ampara en la categoría de “Vulnerable a la extinción”. Es decir, desde un punto de vista conservacionista y legal nuestros colirrojos reales son tan “importantes” como nuestras águilas perdiceras o nuestros buitres negros.

La técnica de caza del colirrojo real consiste en otear el suelo para, una vez localizado
el  presunto almuerzo, dejarse caer velozmente sobre él. Sierra de Aracena, Abril 2014
En Andalucía hay pocas poblaciones reproductoras de esta especie. Si bien hay diversos datos de cría en hasta 6 provincias, sólo forma núcleos de cierta entidad y llega a ser relativamente frecuente en determinadas áreas de Huelva, Málaga y Jaén. Y, de todas ellas, la población más nutrida es la del Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche, que tiene continuación por otras áreas contiguas de Sierra Morena occidental (sur de Badajoz y, en mucha menor cuantía, P.N. Sierra Norte de Sevilla). Pero, ¿por qué la Sierra de Aracena alberga la principal población reproductora de colirrojo real de Andalucía?

Así de imponentes y viejos son los castaños onubenses. Sierra de Aracena, Abril 2014
La explicación la encontramos en la foto de aquí arriba. Esas casi 5.000 ha de castañar ya mencionadas están formadas, en su mayor parte, por árboles viejos. Muy viejos. Hay auténticos bosques aclarados de pies centenarios, llenos de agujeros y oquedades que los colirrojos reales (que son aves trogloditas) aprovechan para anidar. De modo que los castañares constituyen su principal bastión serrano, si bien también crían en alcornocales, dehesas, robledales, huertos de frutales, olivares maduros, e incluso en algunos pinares siempre que haya cajas-nido o muros de piedra con huecos. En otros lugares de Andalucía saca a su prole en pinares, en robledales y en los pinsapares de la Sierra de Las Nieves (siendo esta última, sin duda, una de las poblaciones más singulares de España). 

Típica estampa primaveral de los castañares andaluces de Sierra Morena occidental. Abril 2014
 Recuerdo cuando siendo un chaval cogía la bici y me hacía unos 30 km para plantarme en las mismas faldas boscosas por las que anduve hace unos días esta primavera, con el objetivo principal de regalarme la vista y el oído con las andanzas de los colirrojos reales. Por ello, ese canto con apariencia inconsistente e improvisada del que hacen gala los machos de colirrojo me resulta tan familiar, tan propio si puede decirse. Y, por ello, cada año por el mes de abril me gusta arrimarme a los castaños que -aún sin hojas- permiten disfrutar en condiciones de la belleza sin par de este pajarillo forestal. A los machos les encantan las bajeras de los árboles para posarse a emitir su canto y así atraer a las hembras, pero además ambos sexos utilizan estas ramas bajas como atalayas desde las que lanzarse al suelo para dar caza a los insectos que constituyen la base de su dieta. No obstante, son aves bastante nerviosas que cambian constantemente de posadero, moviéndose por sus pequeños territorios de modo más o menos concéntrico.

Cual pequeñas bolitas de fuego, los colis reales ponen el color a los castaños desnudos de hojas
en la primavera temprana. P.N. Sierra de Aracena y Picos de Aroche
Ahora, a mediados de abril, las peleas de machos están a la orden del día. Cantan, se escuchan unos a otros, se buscan, se lanzan a perseguir a vecinos rivales, y todos tratan de impresionar a las discretas hembras. Esta competencia, sin embargo, a veces se transforma en “algo más que amistad”: en algunas ocasiones se forman tríos reproductores formados por dos machos y una hembra (casos de cría cooperativa que yo mismo he podido registrar en estas sierras), y ya Alfredo Noval –gran enamorado y estudioso de esta especie- se hacía eco de casos de poliginia en los años 60 y 70. 

Silenciosas, pardas, discretas. Así son ellas.... 
Conforme avance la estación reproductora los machos irán haciéndose más silenciosos, de modo que con los primeros vuelos de los pollos apenas se escuchará ya su canto; entonces será el reclamo, un vibrante “tsuit-tectec”, el sonido que los delate entre el verde follaje de las hojas de castaño. Aunque esto dependerá de si el galán encuentra novia o no, pues es bastante habitual la existencia de machos que no consiguen emparejarse y que alargan sus expresiones canoras hasta bien entrado el verano. Lo que sí se mantiene todo el tiempo y en todos los ejemplares es el rápido meneo de su cola anaranjada, lo que le ha valido el nombre popular serrano de rabirrubia, ranitocandela o rabitochascua.

Los machos de colirrojo real presentan este espectacular plumaje en primavera.
Sierra de Aracena, Abril 2014
Allá por finales del mes de septiembre casi todos nos habrán dejado, tras haber puesto rumbo a sus cuarteles africanos de invernada vía Estrecho de Gibraltar. Algunos se registran en octubre e incluso principios de noviembre, si bien suele tratarse de ejemplares que vemos en migración, cuando son mucho más generalistas en cuanto a selección de hábitat se refiere. Pero ahora es tiempo de recibirles y darles la bienvenida como se merecen. Como lo que son: las estrellas del castañar.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...